AMLO: el presidente de las mayorías

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Si las elecciones fueran hoy, el tabasqueño llegaría al poder con un apoyo nunca antes visto en la historia de la democracia mexicana

Andrés Manuel López Obrador será el presidente de México por los próximos 6 años. Él y su equipo cercano lo saben, así como lo saben los candidatos rivales Ricardo Anaya y José Antonio Meade; los grandes empresarios del país que en los últimos días han sacado comunicados invitando a sus empleados a reflexionar su voto y evitar votar por opciones populistas. También lo sabe el presidente Peña, analistas y periodistas, válgame, hasta el ciudadano que tiene cero interés en las campañas. 

Es por ello que las campañas en los últimos días se apagaron, ahora la gente ya está pensando más en el mundial que viene, que en saber qué hicieron o dónde estuvieron los candidatos presidenciales. Solo una tragedia de proporciones bíblicas evitaría que AMLO sea electo el 1 de julio. 

La cuestión no es saber si López Obrador ganará o no la presidencia, sino con qué porcentaje de votos lo hará. Las últimas dos encuestas (El Norte y Parametría) lo ubican en una intención de voto del 52% al 54%. Para darnos una idea numérica, si del total del listado nominal (90 millones), vota un 60% (cifra que muy probablemente sea superior), estaremos hablando de que cerca de treinta millones lo elegirían presidente. 

Si queremos dimensionar lo significante que sería el resultado, ese porcentaje de votos no lo ha obtenido ninguno de los presidentes electos en los últimos 30 años. Carlos Salinas obtuvo un 50.36% (9.6 millones); Ernesto Zedillo un 48.69% (17.1 millones); Vicente Fox un 42.52% (15.9 millones); Felipe Calderón un 35.89% (15 millones) y Enrique Peña Nieto un 38.15% (18.7 millones). El último presidente electo con un porcentaje mayor a la intención que tiene el tabasqueño, fue Miguel de la Madrid en 1982 con el 84.4% del respaldo, en unas campañas electorales que servían como trámite para que el candidato del PRI accediera al poder. 

Casas encuestadoras como Consulta Mitofsky, estiman que Morena y sus aliados tengan con certeza una mayoría simple e incluso si las campañas siguen con este rumbo, lograrán una mayoría absoluta, algo que ningún presidente ha podido conseguir desde Ernesto Zedillo en el periodo 1994-1997. 

Por eso considero que AMLO será el presidente de las mayorías. Para el primero de julio habrá ganado con una mayoría superior al 50% de los votos, junto a una mayoría simple o una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y Senadores. Ostentará el mayor bono democrático, incluso superior al de Vicente Fox y el cambio en el 2000. Esto porque lo que se estará votando ahorita no es meramente para cambiar de partido en el gobierno, para sacar al PRI de los pinos. No, lo que se votará este primero de julio va a ser un cambio en el régimen político mexicano. 

Para bien o para mal, Andrés Manuel López Obrador llegará a Palacio Nacional con la consigna y la gran responsabilidad de responderle y darle resultados a un pueblo que ya está cansado de la inseguridad, del no crecimiento económico, de la desigualdad y la pobreza, y sobre todo de la corrupción que tanto cuesta y que tanto detiene. 

Sí, AMLO tendrá un bono político muy amplio pero a la vez muy riesgoso, porque si los resultados no llegan y pronto, es probable que su presidencia no pase el corte de caja de la primera consulta para la revocación de su mandato.