#Kleroterion: “La Caravana de la vida…”

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El aspecto principal de las personas en cualquier rincón del planeta, es sin duda, la prosperidad, ya que con ésta se permite una calidad de vida necesaria para el desarrollo personal, familiar y en cualquier talante de la supervivencia humana; sin embargo, no en todos los países es posible lograr, ni de cerca, a esta necesidad natural.

Un ejemplo es la tan mencionada migración de centroamericanos provenientes esencialmente de Honduras y que en los medios se les ha denominado como la “Caravana de Migrantes”, con destino hacia Estados Unidos.

Estoy convencido que la búsqueda de la prosperidad de las personas merece todo el respeto y calidad de derecho natural, sin embargo, debe estar regido con todas las obligaciones que esto conlleva, en materia de migración, acceso, permiso, paso y estadía que tiene cada país, respetando sus estatutos, normas y trámites necesarios y obligatorios, para que esta necesidad no se convierta en una falta o delito.

En México generalmente hemos sido respetuosos de los migrantes, siempre y cuando se cumplan los requisitos legales para su internación, ya que al tener un gran cúmulo de migrantes internados de manera irregular, queda un vacío legal de protección, tanto para México como para los propios migrantes, independientemente que la intención no sea quedarse, como es el caso, ya que geográficamente, somos una ruta de tránsito para cualquier centroamericano o  sudamericano que aspire llegar a Estados Unidos.

Esta caravana compuesta por hombres, mujeres y niños, fue detenida por fuerzas policiales al llegar a la frontera de México, en específico en el puente sobre el río Suchiate, que une a Guatemala con nuestro país, ya que antes que nada e independiente de la gran cantidad de migrantes, debían ingresar de manera legal, por lo que al llegar a este punto, muchos hondureños aceptaron la ayuda del ejército para regresarlos a su país natal y otros solicitaron la condición de refugiados en nuestro país, pero aun así se tuvo que detener la caravana de manera más inminente, ya que fue necesario frenar el contingente con escudos antimotines y hasta gas lacrimógeno, entre otras cosas, lo que mermó esta caravana, pero por otro lado se criticó en muchos sentidos por no apoyar esta solicitud humanitaria; cabe mencionar, que esta detención fue de manera legal, ya que México jamás ha estado en contra de la ayuda humanitaria y menos a nuestros hermanos centro o sudamericanos, pero estamos convencidos que por una parte siempre se defenderá a toda costa la Soberanía de nuestra nación, por la propia seguridad de los mexicanos, pero por otro lado se mantiene las puertas abiertas a cualquier persona que quiera entrar a territorito nacional, así sean grandes contingentes como el antes citado, siempre y cuando sea de manera pacífica, ordenada y sobre todo legal.

En ningún momento se soslaya la necesidad por la que buscan el paso por nuestro país, ya sea para quedarse o para seguir con su ruta hacia los Estados Unidos, pero estamos convencidos que cada nación debe brindar como materia esencial, seguridad a sus habitantes, así como sus franjas fronterizas y eso fue lo que se hizo,  por supuesto se resalta que en ningún momento esta retención se llevó a cabo por quedar bien o darle gusto a ninguna nación, ni tampoco se actuó como policía migratoria de nadie, más que de nuestra nación y por su propia seguridad interna. Estoy convencido que cualquier extranjero que desee trabajar, transitar, visitar o habitar en México, es bienvenido, siempre y cuando se cumpla la ruta de la legalidad, así sean cientos o miles como es el caso.

Así como los centro o sudamericanos tienen la necesidad de migrar para buscar un mejor calidad de vida, sabemos que en México también tiene un gran número de ciudadanos que han migrado a otros países para buscar un bienestar que desgraciadamente no han podido encontrar aquí, por lo que también se exige el buen trato a nuestros paisanos, por eso entendemos muy bien lo que significa tener que salir de tu país para poder ofrecerle una mejor vida a tu familia o simplemente a uno mismo, ya que no sólo es internarse a otra nación, es todo un calvario para poder llegar a su destino.

Primeramente debemos entender todo lo que significa tener que irte de tu país,  desde desprenderse de su barrio, colonia, amigos, familia, hijos, esposa, comida, costumbres, etc., hasta literalmente tener que huir por inseguridad, pobreza, maltrato, desempleo, injusticia, mal gobierno y otros factores, por lo que, los que migran con alguna de estas circunstancias llevan consigo dos factores, el primero, dejar atrás con mucha tristeza todo lo que han querido y el segundo, un sueño de esperanza que te hace navegar adversidades, pero consientes que valdrá la pena, la pregunta es, ¿realmente se cumple ese sueño?, ¿sí llegan a su destino?, ¿valió la pena?, no lo sabremos más que por algunas estadísticas.

Ahora bien, estoy totalmente a favor de la búsqueda del bienestar de las personas, pero también estoy a favor de la legalidad, cualquier actuación ilegal de cualquier persona migrante, debe ser reprimida o sancionada, pero nunca con actos inhumanos, injustos o xenofóbicos, ya que no olvidemos que la única diferencia con ellos es solamente la nacionalidad, por eso mis postura es y será a favor de la migración, si así se necesita, siempre y cuando se cumpla de manera cabal la legalidad que cada país requiere.

Es por eso que respecto a estas caravanas nos queda muy claro que no son de turistas, se integran por hondureños, salvadoreños, colombianos, venezolanos, en el caso de la frontera sur, así como en la frontera norte, vemos miles de mexicanos, asiáticos, europeos, africanos y más, tratando de ingresar a los Estados Unidos, con el mismo fin, ese factor que se tiene en común, la necesidad o carencia de algo; así que no sólo son migrantes, son personas, son seres humanos que lo único que quieren es darle bienestar a sus familias, buscando las oportunidades que en su país no encontraron, son caravanas de migrantes, en la lucha por la caravana de la vida…