¿Qué es lo que nos espera?

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¿Qué es lo que nos espera? Sin duda alguna este periodo de campañas electorales dejará un gran sabor de boca, donde, se luchará constantemente por mantener una posición dentro de las “encuestas” que pueden o no, marcar una cierta tendencia en cuestión del voto.

Será un periodo intenso de trabajo, donde se buscará lograr hacer ese “match” con el ciudadano, demostrando que la clase política ha evolucionado, claramente esto dependiendo de cada uno de nuestros candidatos, que se partirán el lomo por alcanzar un solo objetivo propio y comunitario.

¿Pero quién ganará? Ganará aquel sea capaz de entender al electorado, de comprender que la ciudadanía votará por emoción y no por razón, quien comprenda la situación social y logre hacer clic en el imaginario colectivo de cada uno de los ciudadanos, por ello, hemos de entender nuestra finalidad, ¿ganar la elección o ganar la campaña?

Estas campañas electorales abrirán una vertiente interesante en la historia de México, pues representa un parteaguas generacional en la forma de hacer política, en donde, algunos políticos han evolucionado ha lo que Antonio Sola califica como “políticos anfibios”, que son aquellos que han logrado entender la política tradicional y la política moderna, con un enfoque social y evolutivo desde la perspectiva del Marketing político; otro es aquel que se denomina “políticos branas” quien es aquel, que entiende que la política ha cambiado, que nuestro factor principal es el ciudadano y que se enfrenta a un terreno áspero y duro provocado por políticos tradicionalistas que siguen arraigados a ideas obsoletas convirtiéndose así, en un lastre para el Sistema Político y Social.

Estos próximos meses estarán llenos de un sinfín de spots de campaña, recorridos, hashtags, encuestas y estrategias de marketing ligado directamente a las perspectivas sociales, por ello, los candidatos aparte de su adaptación al entorno, deberán identificar un innumerable de segmentos para su población meta, que, sin duda estará dividida a nivel federal, pero, aquel que llegue reconstruirá una narrativa verbal, social y organizacional.

Nos enfrentamos a un periodo electoral tenso, con un gran pragmatismo social, que ha demostrado que ha derrotado a la Quimera que lo ha tenido sumiso durante décadas, ese ciudadano que buscará emitir su voto con pasión por algún candidato o candidata que le “llene el ojo” por sus propuestas, físico, ideología o empatía con su finalidad, creando así ese Match político que llevará a lograr a ganar la elección y no solo una campaña; comprendiendo así que esto es un proceso evolutivo, quien no se adapte, evolucione o se moldeé, se extingue.

Sin Neta No Hay Voto

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El 2018 representa un año histórico para los jóvenes, en esta elección prácticamente 1 de cada 3 votantes será parte de nuestra generación y tendrá en sus manos la capacidad de definir la elección. Hoy en día gracias a las redes sociales nos es más fácil el comunicarnos entre nosotros y estar informados sobre temas de interés común, pero también ha hecho más propensa a la población de caer en las noticias falsas y la guerra sucia que deterioran la calidad de la participación ciudadana en nuestro país. Los que formamos parte de la generación Milennial (y Centennial) naturalmente estamos más expuestos a esta información ya que crecimos rodeados de tecnología.

Veo con tristeza a candidatos que no les queda de otra más que recurrir al humor y a otros métodos para esconder su falta de propuestas y oscuros pasados. Veo con desánimo a candidatos que ante los cuestionamientos de los jóvenes sigue prefiriendo contestar como políticos del siglo pasado, saliéndose por la tangente, cambiando de tema o jugando con las preguntas. Al final, la cada vez mayor oferta política combinada con la libertad de expresión y el acceso que cada vez más personas tienen a redes genera que los mayores perjudicados al no contestar sean los propios candidatos. La gente ya no quiere dinosaurios que busquen simular que están en una década distinta a la cual están, aunque hay políticos jóvenes con mañas viejas y viejos con corazón de joven.

Los jóvenes pedimos que nos hablen con la neta, esto no es un tema de partidos sino un tema de voluntades. Muchísimos casos hay a nivel nacional de políticos y figuras de interés público que han sabido tomar ventaja de esta realidad, que han dado la sorpresa en elecciones municipales y estatales yendo contra el sistema, aprovechando la energía de los jóvenes y el hartazgo de los ciudadanos hacía la política en general para canalizarla a su favor. 

Siempre habrá oportunidad de mejorar y de corregir errores, es mejor dar la cara y hablar de frente aunque pueda herir la sensibilidad o la relación con algunos pocos que arriesgar toda una elección por defender lo indefendible. Mi opinión no tiene dedicatoria y creo que en cierta medida aplica o puede aplicar  para todos los partidos e inclusive para algunos independientes. ¿Cuál es la tendencia mundial de la política? ¿Qué perfil tienen los candidatos que están ganando presidencias en Latinoamérica y Europa? Algunos son viejos, otros jóvenes pero la mayoría tiene en común denominador el hecho que hicieron campañas innovadoras y hablaron de frente, no solamente a los jóvenes, también a los maestros, trabajadores y demás sectores clave de la sociedad que pueden definir una elección.

No quisiera adelantarme a ser un falso profeta y dar por sentado un triunfo en la elección presidencial cuando aún ni han empezado las campañas constitucionales, cuando aún hace falta que varios candidatos con bajo nivel de reconocimiento se den a conocer pero lo que si puedo adelantar es que quien quiera hacer campañas como se han hecho antes no le quedara de otra más que aceptar la victoria de quienes decidieron cambiar y hablar con la neta. Bien decía Salvador Allende, ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica, quien no quiera hacer una revolución en campaña con los jóvenes será víctima de una como hemos visto en el pasado, no solamente en México.

#Kleroterion: “Las elecciones, los candidatos y la invención del conflicto pre-electoral”

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Las candidaturas independientes son un eje nuevo en el sistema electoral mexicano de acuerdo con el INE representan la vía para que ciudadanos sin afiliación a algún partido político, puedan contender por cargos de elección popular de acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Esta forma de participación ciudadana es inédita porque en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales del año 1990 se estableció que eran derechos y obligaciones de los mexicanos 1) Constituir partidos políticos nacionales y agrupaciones políticas y afiliarse a ellos individual y libremente; 2) Es una obligación de los ciudadanos mexicanos el integrar las mesas directivas de casilla en los términos del código; y 3) Es derecho exclusivo de los ciudadanos participar como observadores de los actos de preparación y desarrollo del proceso electoral. Así, el derecho político ciudadano de votar y ser votado, sólo podía cumplirse mediante los partidos dejando fuera a quien no quisiera tener una representación partidista. Inclusive en reformas posteriores a este Código se asentó en el Artículo 281 que sólo los partidos podían postular candidatos a cargos de elección popular.

Sin embargo, cuando se promulgó la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales tras la elección presidencial del año 2012 se estableció la figura de candidato independiente y se abrió la posibilidad a las personas para contender en elecciones libres; hoy día, para registrarse como candidato independiente en las elecciones de Presidencia de la República, Senaduría o Diputaciones Federales debe presentarse la manifestación de intención ante la instancia correspondiente de acuerdo con el cargo de elección, conformar una Asociación Civil, abrir una cuenta de banco y reunir el número de firmas que corresponda al cargo de elección mediante la APP “Apoyo Ciudadano” desarrollada por el INE que corresponda. Para la candidatura a la Presidencia se estableció el 1% por ciento de la lista nominal de electores, equivalente a 866 mil 593 firmas, que deben distribuirse en 17 entidades federativas; para el caso de senadurías y diputaciones debe presentarse el 2 por ciento de la lista nominal de electores de la demarcación.

En los primeros días que los candidatos independientes comenzaron a recabar firmas cuestionaron la APP “Apoyo Ciudadano” por considerar que, en lugar de facilitar la recaudación de firmas hacía lento el proceso. María de Jesús Patricio Martínez expresó que el proceso discriminaba a los sectores menos privilegiados, puesto que se requería del uso de un dispositivo móvil de gama mediana y tener acceso a internet, así como luz eléctrica, servicios de los que carecían muchos de quienes que la apoyan y viven en municipios de alta marginación. Debido a esas críticas, la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos del INE autorizó que se recabaran firmas en papel en los municipios de más alta marginación del país dado que existían problemas tecnológicos.

Si bien es cierto que algunos problemas con la implementación operativa del conteo de firmas y la aplicación electrónica, eso no debe significar descalificar el trabajo del Instituto Nacional Electoral, ni caer en descalificaciones ex ante en comicios tan competidos y complejos como los que se avecinan en nuestro escenario electoral. Es sustancial que los actores políticos independientes así como los partidos asuman que la elecciones mexicanas precisan estabilidad y compromiso que todos debemos atenernos a las reglas del juego,  que las elecciones implican transparencia y asumir que ninguna acción debe estar por encima del derecho, y ser responsables con lo que se dice. Jugar a tener legitimidad dañando a las instituciones democráticas es un despropósito porque miles de personas trabajan cada día para que en México tengamos elecciones libres, confiables y legítimas. Avanzar en tratar de construir conflictos pre-electorales es una apuesta con el absurdo, los partidos políticos y los candidatos independientes deben entender de una vez que las instituciones electorales (INE, TEPJF, y FEPADE) son torales en el proceso, que representan el interés de la ciudadanía, y que ningún bien se le hace al país con demeritarlas.