El cuento de Hadas

Había una vez, una persona que estaba encerrada en la torre más alta del castillo, la acechaba un peligroso dragón, con dientes afilados, alas gigantes y capaz de aventar fuego por su boca, nadie se acercaba al castillo por miedo a caer en las garras de la peligrosa criatura, pero un día, un noble caballero con imponente armadura, estaba dispuesto a enfrentar al dragón y salvar la vida de su víctima en ese momento… vale la pena imaginar el desenlace.

A lo largo de la historia, los cuentos han formado parte fundamental de la educación y la trasmisión de cultura con hechos o sucesos de los grupos sociales. En cada cuento hay símbolos que representan mensajes que explican sucesos de la vida diaria.

Hoy en día somos capaces de identificar las amenazas que nos acechan; los robos, la violencia, la impunidad, entre muchas otras. Pero nos cuesta mucho identificar a esas personas sin importar el género, capaces de salvarnos, esas personas dispuestas a luchar contra nuestros “dragones” para mejorar nuestra calidad de vida.

También vale la pena reflexionar, cuantas veces nos hemos encerrado en nuestro “castillo” con miedo a luchar, impotentes por no poder hacer algo.

Quizá en estos tiempos, los cuentos de hadas nos dejan un gran mensaje, cuentan una narrativa social donde encontramos los tres actores principales; una persona en peligro sin poder hacer nada, un dragón muy malo y otro u otra, dispuesto a enfrentar todo, por proteger la vida.

En lo personal creo que no es un héroe lo que estamos buscando, sino a personas dispuestas a cambiar su comodidad, a transformar el entorno, a enfrentar a “dragones” para mejorar nuestra vida y la de nuestra sociedad.

La historia puede cambiar, pero lo más importante es entender que nosotros somos los protagonistas, ya no esperemos a que alguien más venga a salvarnos, no esperemos a que sean otros los que mejoren nuestro entorno, no esperemos que el “dragón” se muera solo. Es momento de escuchar al grito de México, que tanto nos necesita.

Y si, el caballero venció al dragón.

Se vale debatir…