Independientes en tu municipio

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Llegó la fecha, el pasado 6 de febrero concluyó el periodo de obtención de respaldo ciudadano que tuvieron los aspirantes independientes a una candidatura en alguna de las 51 municipalidades del estado de Nuevo León para recabar la mayor cantidad de firmas posibles y asegurar estar en la boleta electoral el próximo primero de julio. Esta etapa que comenzó el pasado 29 de diciembre del año anterior finaliza tras 40 días de arduo trabajo, persuasión a la sociedad y un paralelismo con las precampañas de los demás partidos políticos, donde podemos observar que la mayoría completo su objetivo.

En esta ocasión se registraron 62 aspirantes independientes, con múltiples registros en municipios como Guadalupe, Monterrey, Cadereyta, entre otros. Seis veces más que los registrados en 2015, en aquel proceso solo 10 independientes confirmaron su registro, sobresaliendo el caso de García, único candidato independiente que logro el triunfo en su ayuntamiento, consolidándose como el primer alcalde independiente en gobernar un municipio en el estado de Nuevo León.

Pero la ola de “independentismos partidistas” no se diluyó tras tres años de un gobierno estatal independiente un tanto irregular, de estos 62 aspirantes 47 (75.8%) lograron conseguir el respaldo ciudadano requerido por el Instituto Nacional Electoral y la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León, es decir, dos de tres aspirantes alcanzaron la meta y en algunos casos la sobrepasaron con creces.

Pero no todos los municipios tendrán un candidato independiente, debido a que de los 51 ayuntamientos que posee el estado de Nuevo León, 37 municipios, el 72.6%, tendrán entre sus filas al menos un candidato apartidista, los 14 municipios restantes ni aspirantes registraron.

Aquí está la lista de municipios en donde aparecerá algún candidato independiente que consiguió el apoyo ciudadano en los municipios y aparecerá en la boleta electoral:

Abasolo, Anáhuac, Apodaca, Aramberri, Cadereyta, Cerralvo, Ciénega de Flores, China, Dr. Arroyo, Dr. González, Galeana, García, San Pedro Garza García, General Bravo, General Terán, General Zaragoza, General Zuazua, Guadalupe, Hidalgo, Hualahuises, Iturbide, Juárez, Mier y Noriega, Mina, Montemorelos, Monterrey, Pesquería, Los Ramones, Rayones, Salinas Victoria, San Nicolás de los Garza, Santa Catarina, Santiago, Dr. Coss, Vallecillo.

Para el caso de General Escobedo y Sabinas Hidalgo, ambos municipios registraron aspirantes independientes, pero no lograron abarcar el apoyo ciudadano establecido.

¿Aparece tu municipio en la lista?

Las reglas, en resumidas cuentas, fueron muy sencillas: conseguir el 2% de respaldo social de ciudadanos que figuren en la Lista Nominal y que estos se encuentren distribuidos en la mitad de las secciones locales de cada municipio al que aspiran competir.

Recordemos que estas firmas no se traducen en votos y que el apoyo ciudadano como las preferencias cambian tras cada escándalo y distintos intereses políticos, ya veremos para el primero de julio cuántos de estos candidatos habrán sobrevivido el periodo de campañas que comienza el próximo 29 de abril y finalmente cuántos de estos lograron integrar a su municipio en la lista de independientes gobernando, ya que si se repite la historia, en 2015 1 de 10 logró el triunfo (eficiencia del 10%), de ser igual tal vez en esta ocasión lleguemos a 4 o 5 ayuntamientos independientes.

La etapa de precampañas se acaba, pero esta contienda apenas comienza y Nuevo León no se queda atrás en la búsqueda de gobernar por medio de ciudadanos carentes de partidos políticos. Preparen cuanta paciencia tengan porque Nuevo León está en plena transición política alejándose del bipartidismo de siempre y no solo por el lado independiente.

Hoja de Ruta: “¿Cómo se enamora uno de su lengua natural?”

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Para un Latinoamericano, no es cosa fácil. La lengua común arrastra consigo cinco siglos de andares, muchas veces sombríos, otras tantas brillantes. Lengua cargada de hierro, fuego, sangre, crucifijos, piedras rotas debajo de nuevos muros. Lengua que rompió, mezcló, reinventó muchas veces de forma inesperada, como suceden algunos accidentes que en ocasiones se convierten en milagros.

Lengua que cruzó el Atlántico y chocó con arrecifes del Caribe; que sintió la humedad del trópico y el calor del norte; que se perdió y reencontró en las selvas del sur; que respiró vida nueva en el valle de Anáhuac. Hace mucho tiempo que el castellano no es de Castilla ni el español de España. Ya es un hilo peculiar que une múltiples pueblos.

Es mi intención reconocer a uno de los grandes culpables de mi romance interminable con el idioma: Miguel Hernández, el poeta de Orihuela que el pasado 28 de marzo cumplió 75 años de haber expirado en una prisión alicantina. Tenía apenas 31 años. En su breve tiempo fue pastor de cabras, literato autodidacta, poeta, amigo, dramaturgo, soldado, militante, esposo, padre, prisionero.

En 1936, con apenas 26 años a cuestas, se enlista en el bando republicano y combate en la guerra civil española, hecho que marcará su poesía y sellará su destino al resultar triunfador el totalitarismo de Franco. Hernández sería condenado a pena capital, que finalmente le fue conmutada por treinta años de prisión.




Su poesía tocará el romance (“Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros”), el dolor de la pérdida (“No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida”) y el amor a la familia mezclado con el sentido de lucha (“Es preciso matar para seguir viviendo. Un día iré a la sombra de tu pelo lejano…Para el hijo será la paz que estoy forjando. Y al fin en un océano de irremediables huesos, tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos”).

La mazmorra arrebata a Miguel la libertad, pero no las palabras (¿Se puede realmente encerrar a un poeta?). Es ahí desde donde compone sus famosas “Nanas de la cebolla” tras recibir una carta de su esposa, Josefina Manresa, donde le contaba que su hijo y ella no tenían otra cosa que comer más que pan y cebolla: “En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre…Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca”.

Yo conocí, como muchos, a Miguel Hernández a través de Joan Manuel Serrat, quien le ha rendido homenaje a través de dos placas separadas por casi 40 años: “Miguel Hernández” (1972) e “Hijo de la luz y de la sombra” (2010). Ambas son un deleite literario y musical donde se palpa la interminable vitalidad de la obra del poeta.




La trascendencia de Miguel Hernández, aventuro a pensar, no reside solo en la belleza de su genio, sino en su conjunción directa con la vida: crecer junto al Mediterráneo y sus palmeras; aferrarse a las letras; tejer amistades entrañables; enamorarse; apropiarse de una guerra y perderla; ser padre y arrancado de la familia; vivir el claustro del enemigo y la amargura de las ideas derrotadas.

Vivir. Cuentan que cuando finalmente lo consumió la tuberculosis en aquella madrugada del 28 de marzo de 1942, fue imposible cerrarle los ojos. Quizá porque sabía, como lo dijo en su “Canción última”, que “el odio se amortigua detrás de la ventana. Será la garra suave. Dejadme la esperanza.”

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”