#QueremosAireLimpio: Cultura del transporte colectivo

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El tema de seguridad ambiental ha sido tratado por muchos medios de información, que difunden noticias que alarman a la población al mostrar los índices de contaminación en el aire. Pero, exactamente ¿qué es la seguridad ambiental? ¿por qué es importante? ¿cómo se relaciona con el uso del transporte?

Según Geoffrey y David Dabelko, la seguridad ambiental “representa un paradigma alternativo para ordenar y para enfrentarse a ciertas amenazas en el mundo cada vez más interdependiente y con un medio ambiente cada vez más degradado”; con esto, la seguridad ambiental se refiere a las acciones correctivas a desempeñar para contrarrestar el daño al medio ambiente. 

Dicho daño, es el resultado de múltiples conductas humanas en el medio urbano, principalmente, de la dependencia y el uso excesivo de los vehículos motorizados. En el Área Metropolitana de Monterrey, se encuentra el municipio con la mayor proporción de automóviles por habitante; San Pedro Garza García, donde cada persona cuenta con 1.2 automóviles en promedio. Este dato fue proporcionado por el actual alcalde del municipio, Miguel Treviño, en el panel “Contaminación: ¿Es esta la ciudad que queremos?”, organizado por la SALED del Tec de Monterrey, el 8 de abril del presente año. Esto es alarmante y desencadena preguntas como, ¿por qué hay tantos autos en manchas urbanas como esta? ¿es necesario que los haya? 

La respuesta a la primera de las preguntas es extensa. Un parte de ella hace referencia a la falta de disposición para usar el transporte público, lo que está relacionado con la falta de acceso al mismo y su deficiencia ecológica y sustentable. No obstante, es importante reconocer que el problema vial se debe a la motivación para usar este tipo de transporte, y no solamente a su ausencia. La organización geográfica de las ciudades y su conjugación con el crecimiento de la concentración poblacional es en el fondo, la raíz del caos vial. En el Área Metropolitana de Monterrey, y en muchas otras ciudades de México y del mundo, las zonas habitacionales se encuentran considerablemente lejos de empresas y universidades, lo que obliga a los habitantes a hacer uso de vehículos motorizados para llegar a (y regresar de) sus destinos, a diario. Es por esto que, la opción de trasladarse activamente; es decir, de usar una bicicleta o caminar para llegar al lugar deseado, no es una opción para gran parte de los viajes que las personas realizan día tras día en el AMM. De aquí nace la inevitabilidad de usar dichos medios de transporte. 

Ahora, si bien no es viable reubicar oficinas y escuelas para que se encuentren cerca de las zonas habitacionales de la ciudad; la gestión y adaptación del sistema de transporte público, sí lo es. Y se trata de una demanda real y urgente. Pero, ¿es la falta de acceso al transporte público de calidad, ecológico y accesible, el único impedimento para que los regios hagan uso de él? En caso de que éste exista, ¿se reducirían los problemas viales en el AMM? 

Recordemos que vivimos en una sociedad fragmentada, donde la idea de contar con un automóvil para uso individual, representa para muchas personas un sinónimo de prestigio y evidencia de abundante poder adquisitivo. En otras palabras, se percibe el uso del automóvil como un acto que va más allá de un mero traslado, y apela a la comodidad y placer de los conductores. Una postura de esta naturaleza y la constante justificación del automóvil para uso individual por encima de los medios colectivos, ya que “para eso tengo coche”, tiene un poder más grande que los esfuerzos de la esfera pública por invertir en el transporte público sostenible y confiable. Esta baja de conciencia cívica debe cambiar para volver a tener aire limpio en la ciudad.

Trabajemos en pro de la cultura de uso del transporte colectivo. Dejemos de alimentar el discurso consumista y clasista que nos lleva a desechar la idea de utilizar el transporte público. Demandemos a las autoridades gubernamentales, construcción de la infraestructura de este transporte, y sumémonos a la solución en lugar de sumarnos al problema.