Denuncia Felipe clonación y violación de permisos a casinos en Administración de Adrián

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Al evidenciar con documentos la corrupción, colusión y complicidad de Adrián de la Garza al permitir la operación de casas de apuestas, Felipe de Jesús Cantú denunció la clonación de licencias de uso de suelo para casinos, apoyadas por la actual Administración.
El candidato a la Alcaldía de Monterrey señaló que el Gobierno municipal del priista ha violado sellos de clausura y solapado el funcionamiento de negocios como Winland, Foliatti y Broadway.
“Los casinos fueron vencidos en juicios de amparo por no tener la licencia de uso de suelo”, dijo Cantú en rueda de prensa en el PAN municipal.
“El giro de los casinos está prohibido en la Ley de Desarrollo Urbano desde antes de comenzar la presente Administración.
“El día de hoy confirmamos que estos casinos, y quizás otros más, están operando con licencias de uso de suelo clonadas y con una responsabilidad, colución y complicidad del PRI y de Adrián de la Garza, y los funcionarios medinistas que se encuentran en su Administración”.
Felipe mostró documentación de los permisos ilegales de las casas de apuestas. Uno de ellos fue el expediente con número L-945/2001, que otorgó durante su Administración 2000-2003 para construcción de un restaurante en el cruce de Alfonso Reyes y Garza Sada. Sin embargo, el uso de suelo se cambió para casa de apuestas pese a la prohibición.
“Tengo en mis manos”, señaló, “un documento original que tiene el folio L945/2001, que supuestamente es para casa de apuestas, pero no es así”.
“¿Cómo lo sé? Porque este permiso se dio en la Administración que yo presidí para restaurante. Y tengo aquí otro que tiene el mismo folio, el 945/01.
“Es el mismo permiso, pero un documento dice que es para casino y otro dice que es para restaurante, es decir, fue clonado, fue tomado el folio anterior con el ánimo de asegurarse de que pudiera operar un casino con este permiso”.
El panista indicó que, curiosamente, el despacho que representa legalmente a este casino es propiedad de Filiberto de la Garza Santos, hermano del Alcalde con licencia.
“Este caso no deja lugar a dudas de la corrupción que está imperando, que está sobresaliendo en el Gobierno de Adrián de la Garza, quien no ha querido hacer nada para erradicar este tipo de negocios ilegales”, aseguró Cantú.
“¿A cuántos casinos más tendremos en las mismas condiciones?”.
Felipe exhortó a la autoridad municipal a revisar estos casos a profundidad y a dejar de simular que están poniendo orden en estos giros.

Hoja de Ruta: “La democracia muere en la oscuridad”

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La democracia muere en la oscuridad” es el eslogan que recién estrenó el Washington Post y que ahora aparece debajo de su nombre en sus ediciones digital e impresa. Esto vino a mi atención hace unos días por un artículo publicado en Vanity Fair titulado “El oscuro nuevo lema del Washington Post es pura genialidad de branding”.

James Warren, periodista autor del mencionado artículo, argumenta que la frase podría verse como una prédica arrogante para la autoestima de la industria en un momento de incertidumbre, ataques y desinformación, salvo por un pequeño detalle: funciona. “Pudiera ser una pincelada maestra cuando se trata de branding. Una frase directa y breve que captura el propósito”.

Obviamente se trata de la democracia… pone la vara muy alta para el periódico, especialmente en un mundo cada vez más lleno de engaños y comentarios que se hacen pasar por “reporteo”. Lo interesante es que la frase no solo busca vender, o mejor dicho, busca vender de la mejor forma posible: haciendo clara y atractiva su promesa central, que en este caso es la búsqueda de la verdad. Aunque es preciso darle un apellido para que cobre sentido: la verdad pública, aquella que todos tenemos derecho a conocer y que debemos conocer como un deber cívico.

Echar luz sobre la verdad es la esencia misma del periodismo, pero una verdad que debe tener propósitos claros: acotar al poder, denunciar su abuso y formar criterio en el público. Cuando eso sucede el periodismo contribuye no solo a salvaguardar la democracia, sino a llenarla de contenido.

La contundente frase “La democracia muere en la oscuridad” no solo resalta la razón del ser del oficio, sino que recuerda un principio fundamental: las libertades políticas, los derechos humanos, la democracia misma nunca son regalados, y una vez que se tienen, deben fortalecerse y nunca darse por sentados. Con mayor razón en un país como el nuestro donde las cosas existen a medias o por pedazos, donde a veces la simulación impera y en entre las sombras de la trastienda sigue reinando la mezquindad.




Hoy, que el azote de los populismos nacionalistas de la derecha avanzan en distintas partes del globo; hoy que Steve Bannon, el principal asesor de Trump considera que los medios “deberían mantener la boca cerrada” y son “el partido de oposición”; hoy que en Nuevo León se recomienda fumigar a los periodistas (medida reservada para plagas y pestes); hoy que la desinformación impera y tiene mayor credibilidad el vecino o el compañero de trabajo que un vocero oficial, la verdad pública es uno de los mayores remedios contra el avance del autoritarismo.

En estos tiempos de nubarrones, habrá que mantener muy cerca del pecho las palabras de Alfonso Reyes: “Defended, contra las nuevas barbaries, la libertad del espíritu y el derecho a las insobornables disciplinas de la verdad
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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”