No se quejen, les encanta

Siempre he creído que el último recurso para los comediantes sin talento es “jotear”. Si no provocan risa, para “salvar” su show únicamente necesitan ponerse una peluca, una estola, hablar afeminados y repartir besos entre los asistentes. El homosexual es retratado como un pervertido insaciable que desesperadamente busca a cualquier ser del género masculino, no importa quién ni cómo sea. Necesita que le “hagan el favor” porque es un enfermo sexual al que le gusta ser penetrado y todo ser con gusto por ello es percibido como indigno y despreciable, sea hombre o mujer.

Y es que al mismo tiempo, las mujeres con gusto por el sexo son deleznadas y vistas como unas maniáticas a las que no hay que guardarles el mínimo respeto. Quizá sirvan únicamente como un entrenamiento antes de que nosotros encontremos a esa mujer virginal que merezca nuestra devoción y entrega. Esas percepciones naturalmente restringen la libertad sexual, llevando a muchos homosexuales a tener severas crisis de auto aceptación y a algunas mujeres a sentirse “usadas” después de un contacto sexual que no derivó en una relación formal o a exigir compromiso después de éste aún en casos en que no lo quieren realmente; “Que no piensen que soy una zorra más”.

El problema es que no son pocos quienes recurren a cuestionar la calidad moral de las víctimas o su orientación sexual y estos aspectos son completamente irrelevantes pues incluso si se tratase de una persona que se prostituye o que padeciera hipersexualidad (ninfomanía en mujeres, satiriasis en hombres) si éstas no están de acuerdo con el acto sexual, se tratará de una violación. Así de simple.

Paradójicamente, al tiempo que buscamos penetrar para saciar nuestras necesidades sexuales, despreciamos a quienes nos ofrecen saciarlas. Al receptáculo hay que encontrarlo y después desecharlo pues lo penetrado carece de honorabilidad. Tal vez por eso un hombre heterosexual violado es percibido como algo cómico mientras que para que consideremos que una mujer ha sido violada debe tratarse de alguien completamente inocente y pura; la violación no parece tener sentido en hombres homosexuales o en mujeres promiscuas porque a final de cuentas “les encanta” ¿de qué se quejan?.

Cuando se trata de nalgadas, “canasteos” o arrimones, para muchos parece exagerado hablar de agresión sexual pues estas conductas siempre han sido vistas como algo rutinario y casi cultural; sea quizá esa normalización de la agresión la que cause desconcierto en los propios agresores cuando de pronto son señalados por algo que siempre se les dijo que era inofensivo. Por ello, que unos sujetos suban a un automóvil a una mujer para manosearla, tal vez sea para algunos una simple cuestión anecdótica, un juego que se salió un poco de control, mientras que si se afirma que uno de ellos la violó, primero exigen que se prueba que la tipa era tan “santa” como dice ser.

Es cierto que sobre el caso de “Los Porkys” y los demás videos de violaciones que se han filtrado, sólo conocemos las versiones mediáticas. ¿Deben haber cuestionamientos sobre estos casos? Sólo serían admisibles aquellos que partieran de la presunción de inocencia y exigiendo a las autoridades que hagan un trabajo adecuado para analizar el material probatorio a fin de determinar si hubo agresiones sexuales y si existió consentimiento en el acto sexual. El problema es que no son pocos quienes recurren a cuestionar la calidad moral de las víctimas o su orientación sexual y estos aspectos son completamente irrelevantes pues incluso si se tratase de una persona que se prostituye o que padeciera hipersexualidad (ninfomanía en mujeres, satiriasis en hombres) si éstas no están de acuerdo con el acto sexual, se tratará de una violación. Así de simple.

Cuando se trata de nalgadas, “canasteos” o arrimones, para muchos parece exagerado hablar de agresión sexual pues estas conductas siempre han sido vistas como algo rutinario y casi cultural; sea quizá esa normalización de la agresión la que cause desconcierto en los propios agresores cuando de pronto son señalados por algo que siempre se les dijo que era inofensivo.

A la excesiva complicación que representa probar la existencia de consentimiento se suma el desinterés o el miedo a denunciar por parte de las víctimas sin olvidar la falta de eficiencia de las autoridades; el debate sobre los presuntos casos de violación salió de donde nunca debió salir y llegó a nuestras casas únicamente por la indiferencia del poder judicial. La ineptitud de las autoridades y el miedo al escarnio social han dejado libres a múltiples delincuentes y han originado que los activistas más radicales hayan llegado al espantoso desatino de sugerir la eliminación del principio de presunción de inocencia en casos de violación o a solicitar la aplicación de penas corporales con tintes de barbarie. Aun sin apoyar estas medidas e incluso repudiándolas, no parece muy extraño que se invoquen cuando suele no haber ninguna consecuencia negativa para quienes llevan a cabo actos tan abominables y tan a menudo.

Debemos exigir enérgicamente una eficiente persecución del delito y un perfeccionamiento en los métodos probatorios pero lo que nos toca a nosotros es entender realmente la violación y no juzgarla como una ridiculez o una consecuencia lógica de ningún tipo de comportamiento o estilo de vida. Nadie nunca debe ser forzado a llevar a cabo un acto sexual y quien sufra estas circunstancias, jamás deberá sufrir menosprecio sino recibir apoyo. Que “les encante” o no ser penetrados, es completamente irrelevante.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¡Héctor Cruz, mejor cállate la boca!

En lo que solo puede ser un desesperado intento por salvar su reputación, Héctor Cruz, padre de uno de los infames Porkys de Costa de Oro, concedió una entrevista a Ciro Gómez Leyva [1]. Seguramente el hombre ya se percató de que aunque la pobre excusa que Veracruz tiene por autoridad los solape, la condena y el rechazo social también pueden ser bastante pesados.

Como suele pasar cuando se trata de defender lo indefendible, sus comentarios delatan no solo inconsistencias, sino su propia ignorancia y franca estupidez. Por un lado se entiende que el hombre se niegue a ver la realidad, debe ser muy duro aceptar que un hijo es capaz de hacer algo así. Pero lo que no se le puede perdonar es que, en su ceguedad voluntaria y terca, decida atacar a la víctima.

La cultura machista de México se ve perfectamente reflejada en los argumentos del Señor Cruz, quien lamentablemente, no está solo en sus creencias. Las justificaciones ridículas que nos presenta hablan de una forma de pensar torcida, que sin duda tuvo una consecuencia en el desarrollo de sus hijos.

El padre de Daphne dice que entre los cuatro se la llevaron en contra de su voluntad, la incomunicaron y la tocaron. El Señor Cruz responde diciendo que su hijo Diego no hizo nada. ¿Nada? ¿De verdad, nada? ¡Ah, claro! Es que quien consumó la violación sexual fue Enrique Capitaine, y comparativamente, unas manoseadas por aquí o por allá no hacen gran diferencia ¿Verdad? No son nada.

El Señor Cruz habla como si nos estuviera confesando algo que cambiará toda la narrativa. Daphne se subió al carro por su propia voluntad y ella pidió cambiarse al frente. ¿¡Que hizo qué!? No bueno, Héctor Cruz, ¡Esto cambia todo! Ah no… no es cierto. No cambia nada porque meterse en el carro de alguien no quiere decir que deseas tener sexo con sus ocupantes. Si esa es tu forma de pensar, de verdad espero que nunca le des un aventón a nadie.

Por más ilógico que suene, ese es el proceso mental de mucha gente. Son personas como Héctor Cruz quienes normalizan los chiflidos en la calle, las manoseadas en el transporte público, y casos como los de Gabriela Nava [2] y de Andrea Noel [3].

Durante el resto de la entrevista, el Señor Cruz hace un esfuerzo sobrehumano por tratar de vender una versión en la que la familia de Daphne parezca culpable. Acusa al padre de Daphne, Javier Fernández , de haberlos amenazado con un arma para grabar las confesiones. Dice que antes de sacar conclusiones se necesita hacer “un estudio del señor Javier Fernández (…), en su vida anterior y su vida actual.”

¿Cómo te explico, Héctor Cruz? Aunque descubrieras que el Señor Fernández lleva una doble vida como asesino a sueldo, la realidad no va a cambiar: tu hijo fue partícipe de una agresión sexual. Tu hijo no se vuelve inocente solo porque incrimines al Señor Fernández. O a lo mejor lo que estás buscando es que sea su compañero de celda.

El Señor Cruz habla como si nos estuviera confesando algo que cambiará toda la narrativa. Daphne se subió al carro por su propia voluntad y ella pidió cambiarse al frente. ¿¡Que hizo qué!? No bueno, Héctor Cruz, ¡Esto cambia todo! Ah no… no es cierto. No cambia nada porque meterse en el carro de alguien no quiere decir que deseas tener sexo con sus ocupantes. Si esa es tu forma de pensar, de verdad espero que nunca le des un aventón a nadie.

La cultura machista de México se ve perfectamente reflejada en los argumentos del Señor Cruz, quien lamentablemente, no está solo en sus creencias. Las justificaciones ridículas que nos presenta hablan de una forma de pensar torcida, que sin duda tuvo una consecuencia en el desarrollo de sus hijos.

¡Ni si quiera he llegado a la parte más indignante! Y esto se remonta a la grabación de la segunda reunión. “Yo pienso, no sé, en el desprestigio de tu hija,” le dice el Señor Cruz al Señor Fernández [4]. Y vuelve a hacer alusión a este tema en su entrevista, diciendo: “creo que yo esto no se lo haría a Daphne, hacerla tan víctima, pobrecita – no que me dé lástima. Yo a mi hija no la expondría de esa manera.” Y concluye diciendo que haberla exhibido fue haberle destruido la vida.

Esa mentalidad es la que más me causa problema. Héctor Cruz, que no te preocupe el desprestigio y la exhibición del rostro y el nombre de Daphne, ¡Que te preocupe la de tu hijo! El rostro de Daphne representa la batalla contra la misoginia que ha plagado a nuestro país; su nombre se suma al ejército de miles de víctimas que, sin temor a las consecuencias, han levantado la voz para exigir justicia. Un rol que conlleva mucha más dignidad que a la que alguien como tu hijo pudiera aspirar.

No nos queda más que esperar a que el sistema judicial no vuelva a decepcionarnos. Pero también hay que fijarnos en nosotros. ¿Qué podemos hacer para mejorar las cosas? Empecemos por dejar de excusar a los hombres que violan y por romper con esa fea costumbre de culpar a las víctimas. Es que así son los hombres, es que estaba alcoholizada, es que llevaba mini falda, es que andaba afuera a deshoras… El análisis es mucho más sencillo: un avance sexual solo es aceptable cuando la otra persona deja en claro y explícitamente que también lo quiere.

Si has sido víctima de abuso sexual, denuncia, no te calles. La Secretaría de Salud de Nuevo León recomienda acudir a una de sus unidades dentro de las primeras 72 horas después de la agresión para prestar atención psicológica y física, además de información para evitar embarazos no deseados [5]. También puedes buscar organizaciones independientes y centros de atención que ofrecen asesoría legal [6].

[1] “Ciro Gómez Leyva entrevista a Héctor Cruz. Daphne no fue violada, el padre nos amenazó armado para grabar disculpa: Héctor Cruz, Con Ciro Gómez Leyva,” Grupo Fórmula, 11 de abril del 2016, http://www.radioformula.com.mx/reproductor.asp.

[2] “Joven de FES Acatlán identifica a su agresor,” El Universal, 08 de abril del 2016, http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2016/04/8/agresor-de-joven-en-fes-acatlan-trabajador-de-la-unam.

[3] “Periodista denuncia agresión en La Condesa,” El Universal, 09 de marzo del 2016, http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/seguridad/2016/03/9/periodista-denuncia-agresion-en-la-condesa.

[4] Javier Fernández Gómez, “2 Reunión 290415,” YouTube, 27 de marzo del 2016, https://www.youtube.com/watch?v=XAYUKNRbMQo.

[5] “Prevención y Atención a la Violencia Familiar y de Género,” Secretaría de Salud de Nuevo León, http://www.saludnl.gob.mx/drupal/violencia-familiar-y-de-g%C3%A9nero.

[6] “Centros de atención para mujeres en situación de violencia,” Gobierno de Nuevo León, http://www.nl.gob.mx/servicios/centros-de-atencion-para-mujeres-en-situacion-de-violencia.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”