Los Rivales Que Hacen a Andrés Manuel López Obrador Futuro Presidente de México

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En las últimas semanas la exposición de Andrés Manuel López Obrador en medios nacionales e internacionales ha sido notoria. Hoy es la figura pública que mayor noticia ofrece, puntero claro en la intención del voto a presidente de México en el 2018 y, a ojos de gran parte de los mexicanos, es la última opción para salvar un barco que en manos de Enrique Peña Nieto va en camino directo a hundirse.

Su popularidad tiene varias vertientes, la izquierda lo ve como el personaje protagónico y la representación fidedigna de sus ideales; las nuevas generaciones lo vislumbran como todo lo contrario a esos partidos que aborrecen y la vieja guardia siempre lo ha tenido como un candidato congruente y capaz.

Atrás quedaron las frases de “peligro para México”, “es un dictador como Chávez y Castro” o la más recurrente “jamás dejen llegar a ese loco”.

Pero, ¿de quién se alimenta López Obrador? Aquí les describo y analizo sus principales fuentes de popularidad que son las mismas que le permiten ser hoy el virtual ganador de una contienda a la que todavía le queda un año.

1. Pésimas gestiones presidenciales del PRI y del PAN: Para mí ésta es la fuente del voto principal de Obrador. Los simpatizantes de AMLO votarán y son muchos, pero hay una corriente mayor que planea entregarle su voto y es justo el mexicano que ya está harto de los partidos que los han gobernado. Que no le creyeron a Fox, que vivieron un país en sangre con Calderón y que hoy están furiosos de vivir una de los peores sexenios de la historia de México con Peña Nieto.

2. Voto antisistema: López Obrador se ha convertido en la opción que queda, en la representación de lo contrario a la ‘mafia del poder’. Capta a la perfección el voto antisistema que pretende simplemente probar algo distinto, dejar de vivir gestiones del bipartidismo y que, sin saber si Andrés Manuel y MORENA sean la opción correcta, creen que ya no hay nada peor que lo que les ha tocado vivir.

3. Fractura de grupos en el PAN: Cuando éste partido debiera estar consolidado como la principal opción para recuperar la presidencia en el 2018 luego de la pésima gestión del partido en el poder, el no tener un candidato definido, la pugna constante entre tres candidatos y específicamente la pelea frontal entre Moreno Valle y Margarita Zavala debilitan las posibilidades de Acción Nacional para competirle al monstruo mediático que hoy representa Andrés Manuel López Obrador.

4. Enrique Peña Nieto: La figura del hoy presidente de la república que causa repudio, odio, risa y hartazgo en el mexicano promedio es una de las principales fuentes de alimentación a la preferencia del voto para Obrador, quien además siempre fue un crítico constante de las acciones que ha tomado el presidente. Es Peña Nieto uno de los principales aliados en la consecución de la presidencia para la izquierda de Obrador, indirectamente, gracias a sus constantes errores al frente del ejecutivo federal.

5. Felipe Calderón: La fiesta que se trae el ex presidente de México en twitter ya de risa. El poco nivel de credibilidad del que gozaba hasta hace unos meses se ha perdido en unos cuantos tweets; desde burlarse del nombre de Delfina Gómez (candidata a la gubernatura del Estado de México) hasta insultar infinidad de veces a López Obrador al punto de llamarlo “pejelagarto”, cuestión que lejos de debilitarlo lo alimentan y fortalecen, bajo el odio profundo de un ex presidente que ha perdido su investidura y personalidad.

6. Elecciones del Estado de México: Desde hace un año vislumbrábamos al Estado de México como la posible derrota histórica para el PRI que lo ha gobernado toda su vida. Lo que NADIE vislumbró es que sea MORENA y su candidata Delfina Gómez la principal opción para echar al revolucionario institucional de su bastión más fuerte y donde, además, reside el Grupo Atlacomulco que ha colocado al último presidente de México. De consumarse la derrota de Alfredo del Mazo y la llegada de MORENA al poder, la figura de Andrés Manuel López Obrador será prácticamente inquebrantable.

¿Quién alimenta a López Obrador? indiscutiblemente, el pésimo trabajo de gobierno, de estrategia electoral y de manejo de crisis de los que debieron ser sus principales rivales y “obstáculos” a la presidencia de México en el 2018.

¿De qué se ríe Duarte?

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Hace apenas un par de días- en pleno sábado de gloria- la captura de Javier Duarte en Guatemala era celebrada en cientos de miles de hogares en el país. Rápidamente la noticia se hizo viral y el júbilo por su detención llego al éxtasis en cuestión de minutos.

Uno de los políticos más cínicos, inhumanos, corruptos y despiadados de la política reciente fue atrapado luego de seis meses en donde- increíblemente- la justicia no tenía ni el mínimo rastro de él.

Infinidad de dudas y teorías se generaron alrededor de éste hecho. Se le acusa de peculado, posibles nexos con la delincuencia organizada, enriquecimiento ilícito y de ser responsable de una de las crisis de inseguridad más graves de México en los últimos años.

Aun así hay quienes aseguraran que, después de las elecciones, saldrá libre porque ´no se encontraron elementos suficientes para su detención’ y porque en México la justicia es una línea tan delgada entre quien paga por ella y quienes la dirigen, que muchas veces terminan siendo del mismo clan.

¿De qué se ríe Duarte? Difícilmente alguien acusado con los delitos que él, podría si quiera esbozar una ligera mueca cercana a la sonrisa. ¿Se ríe de la justicia mexicana? Lamentablemente tienen antecedentes poco honrosos en casos donde asesinos y delincuentes salen libres y tranquilos a seguir delinquiendo con placer. ¿Se ríe porque sabe que es una estrategia? No es tan descabellado pensar que se dejó atrapar para atender a un favor electoral.




A menos de 60 días de las elecciones más reñidas en los últimos 50 años en el Estado de México y Coahuila (bastiones del PRI), viviendo una de las crisis de legitimidad más graves de la historia en la presidencia de la república y con una baraja de gobernadores corruptos prófugos de la justicia, parece ser que los sacrificados para subsanar el costo político y el golpeteo electoral serán Duarte y Yarrington quienes-posiblemente- formen parte de una estrategia política que busca recuperar todas las aristas pérdidas.

Todos aquellos que lo llamaron “amigo” y lo felicitaban por ser “la nueva generación de la política” hoy lo señalan, lo acusan e incluso piden ´mano dura´ para su sentencia, prácticas de la vieja usanza. ¿Alguno de ustedes les cree? Porque yo no, ni tantito.

Pero mientras siguen jugando a los policías y ladrones, que un hombre tan cínico y despiadado-del partido que sea- esté tras las rejas es algo que debemos de disfrutar, aunque sea por mera estrategia electoral.

¿De qué se ríe Duarte? Ahora decretemos en nuestros cuadernos con la frase “sí merecemos justicia, sí merecemos justicia, sí merecemos justicia”.




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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

En la crisis, nace la mejor oportunidad: Innovar y emprender para la Sociedad

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En un país plagado de crisis, entre ciudadanos hartos de los mismos procesos cargados de ambición desmedida y con empresarios que han hecho de la “responsabilidad social” un sello de espejismos, nace una nueva camada de personas queriendo hacer las cosas bien: los emprendedores sociales.

El Emprendimiento Social, a diferencia del convencional, prevé una alternativa a la necesidad de los jóvenes del México actual que buscan que su trabajo diario tenga un impacto positivo y tome un sentido real. Donde el entorno empresarial es importante, sí, pero siempre privilegiando y priorizando la razón social del proyecto, producto o servicio que se pretende comercializar.

Los emprendedores de la vieja escuela buscaban satisfacer una necesidad y comercializarla. De ahí lograr maximizar sus procesos hasta el grado de escalar el negocio. Lo que a la postre les permitiría vivir bien y obtener una condición económica estable.

El emprendedor social viene integrado con un chip distinto, le interesa impactar la vida de miles de personas antes de acrecentar su cuenta bancaria. Definitivamente, como todos alguna vez, busca crecer profesionalmente y obtener el éxito en la forma que mejor les represente, pero no están dispuestos a llegar a él mediante la banalización del dinero en manos de unos cuantos y sin parar la monstruosa desigualdad social.

Hace un par de años, cuando recién me graduaba de la carrera, todos mis cercanos me preguntaban “¿Dónde vas a trabajar?”, “¿Vas a iniciar tu propio negocio?” o “Hay que echarle ganas para asegurar un puesto e ir creciendo hasta jubilarte”. Nadie me preguntó ”¿A cuántos vas a impactar con lo que sabes ahora?”.

Quiero aclarar, porque es necesario hacerlo, que ser un emprendedor social no necesariamente significa ser un “alma de Dios” o un “ente de la caridad”. Ser emprendedor social significa ser empático con lo que sucede a mi alrededor, sensible ante las necesidades sociales y estar dispuesto a privilegiarlas mientras nos apoyamos en un modelo de negocio rentable, un proceso escalable y una forma innovadora de introducirlo a las comunidades.




En México debemos entender que hacer las cosas bien es un gran negocio, que se puede vivir de hacer lo que más amas en la vida y que los negocios pueden ser tan redondos que alcancen a beneficiar a toda una comunidad, no solo a mi familia.

Ya hemos dado ese gran primer paso, pero necesitamos impulsar la esencia y el alma de cientos de miles de emprendedores sociales que están dispuestos a darle sentido a su trabajo pero que viven con el miedo de perder su “seguridad laboral” (que de seguridad no tiene nada).

Centramos el emprendimiento en las personas. Una vez que le atiendes la necesidad social de una persona, estarás atendiendo la de cientos de miles en el país con esa misma carencia.

Creemos que las empresas que atienden el entorno local, generan mejores comunidades y con ello mejores posibilidades de negocio. Lo hacemos de una manera innovadora, el mexicano lo es de nacimiento. Impulsamos a los emprendedores sociales que, de verdad, están moviendo al país.

En tiempos donde algunos de los millennials se identifican con “Lady wuu”, “Los XV años de Rubí” o recientemente con “La Mars”, donde la cultura del esfuerzo se está sustituyendo por todo lo desechable, necesitamos hacerles frente con ideas y proyectos que le den rumbo- de verdad- a una generación que no ha podido encontrarlo.

Ésta revolución ya está en marcha, ¿te nos unes o sigues el tren de los millennials perdidos?




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Todos quieren con Andrés Manuel

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La disputa electoral rumbo a la presidencia de México en el 2018 parece tomar sus mejores panoramas. Por un lado se encuentra un Andrés Manuel López Obrador renovado, mediador y dispuesto a cambiar todo aquello que crítico pero que terminó por sepultar sus aspiraciones en contiendas pasadas. Por el otro lado, su competencia parece aún no definir rumbo.

Las pretensiones del Partido Revolucionario Institucional siguen estando muy lejanas de refrendar a su partido en la silla presidencial, luego de una pésima gestión de Enrique Peña Nieto y una contundente derrota en Estados clave para su militancia. Su rol se muestra secundario y podría funcionar más como una moneda de cambio que como un serio aspirante a competir.

Mientras que el Partido Acción Nacional– quien en teoría es el candidato natural a ocupar la silla presidencial- no ha logrado definir su figura estandarte para las elecciones presidenciales. En una esquina se encuentra Rafael Moreno Valle que representa un desarrollo en infraestructura muy notable para Puebla, acompañado de una incansable promoción en las diversas plataformas que no le ha logrado negar la ley, aun cuando se encuentra claramente en actos anticipados de campaña. Mientras que la lucha de Margarita Zavala y Felipe Calderón por obtener la preferencia al interior de su partido parece compleja y así lo muestra su caída en la preferencia electoral de diversas casas encuestadoras.




Militantes y funcionarios de diversos partidos, empresarios, apáticos del sistema político e incluso algunos ciudadanos están despejando de su mente la etapa del “peligro para México” al grado de expresar abiertamente su afinidad con el proyecto de nación que AMLO propone para México, dirigido- ahora sí- por un grupo de empresarios con gran peso en diversas industrias del país.

¿Cuál es el principal obstáculo de Andrés Manuel para ser presidente de México? La respuesta es muy sencilla: él mismo.

Durante los siguientes 15 meses será objeto de un sinfín de bombardeos publicitarios negativos, de una ola de descalificaciones y de adjetivos que alimenten la posibilidad de que su gobierno sea un martirio casi similar al de Hugo Chávez, Fidel Castro e incluso al de Nicolás Maduro, cuestiones que solemos achacar a candidatos de la izquierda mexicana aun cuando las proporciones y el contexto estén muy alejados de dichas comparaciones.

Hoy todos quieren con Andrés Manuel, es casi el yerno que todos los suegros quieren y su camino a la presidencia parece estar remarcado en líneas blancas en un camino recto. La forma de conducir y enfrentar al Andrés Manuel explosivo y radical- mismo que no creo que haya desaparecido- definirá si se convierte o no en el futuro presidente de México.

Todos quieren con Andrés Manuel, pero ¿Andrés Manuel sabrá lidiar con su ego radical y explosivo? He ahí la clave.




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Carta Abierta al Futuro Presidente de México

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Señor Presidente:

No tengo la capacidad para imaginarme cuál es su edad, a pesar de que me especializo en el análisis político, tampoco me atrevo a adivinar a qué partido pertenece o incluso si no proviene de partidos políticos.

Me alegraría mucho saber que usted es joven, preparado, sensible y experimentado; de esos que hoy en pleno 2017 no tenemos suficientes.

Hoy, como antes y seguramente en el futuro vivimos tiempos difíciles, tiempos que al parecer el mexicano nació para superar.

El cambio es la única constante en nuestra sociedad y justo cuando creemos haber encontrado la respuesta al problema, nos cambian el problema y volvemos a la crisis al no tener respuestas.

Usted mismo será la persona que comandará la búsqueda de esas respuestas, comprendo que no es tarea fácil tomar decisiones que afectan- positiva o negativamente- a más de 120 millones de personas. Pero, caray, uno es presidente porque le gustan los grandes retos ¿no es así?

Mis hijos y yo estaremos esperando que usted construya un país con oportunidades para todos, en donde los jóvenes no solo tengan una buena capacitación si no que estén tan involucrados en transformar al país que sean sus primeros aliados en la consecución de los sueños de México.

No recuerdo, futuro presidente, a un líder político que haya sido capaz de inspirarnos a todos. Hace mucho que no creemos totalmente en un gobernante, y es que la política en México es como el amor, siempre es un dilema sin respuesta. Deseo que usted sea ese líder que tanto hemos esperado, que provoque empatía, que nos impulse a trabajar hombro con hombro, que nos anime a creer que juntos realmente podremos ser potencia.




Conocemos a los gobernantes por lo que nos venden en sus campañas, por lo que nos dicen los noticieros y por los escándalos que de vez en cuando sacan los periódicos. Comienzan como los héroes que todos esperamos y salen por la puerta trasera como los asaltantes de todo lo que construimos por años.  Yo jamás he creído que sean malas personas, pero tampoco les ha interesado acercarse a nosotros para demostrarnos lo contrario.

Deseo que su corazón sea tan grande y generoso que le permitan escuchar las necesidades de su gente y proyectar a México como un país que sin duda vale la pena conocer y en el que vivir es un verdadero placer.

Seguramente hoy estará usted sentado en la silla presidencial buscando la manera de tomar las decisiones que signifiquen el mayor beneficio para México y también, por qué no, el mayor beneficio para su imagen presidencial. Si usted hace bien su trabajo, aunque sea por conveniencia, nos irá bien a todos. Vaya, lo que quiero dejar claro es que hacer el bien es un negocio redondo.

Tendrá a su lado un consejo de asesores con los doctorados de mayor prestigio en Europa, con un gran conocimiento técnico y con un curriculum suficiente para manejar ellos mismos al país. Escúchelos, de la misma manera que escuche a la gente, ser presidente no es tan difícil cuando entendemos que al país lo construimos todos y que nadie lo conoce más que aquellos que lo transitan todos los días.

He estado fuera de México algunas veces, en la mayoría de ellas me entristeció la imagen que tienen de mi país. Nos definen como tacos, tequila y fiesta; pero también el país de corrupción, delincuencia y flojera. Tenemos muchas cosas más buenas que proyectar que éstas que hoy tienen los ojos del mundo sobre nuestra tierra, estoy seguro que usted también lo cree así.

Hoy tengo 24 años, cuando usted lea esto seguro tendré 50 o un poco más. Toda mi vida he tenido un sueño y quiero compartírselo. Sueño con que este país se preocupa tanto por la educación como lo hace por los partidos de fútbol de México.

Sueño con que mi madre y todas las madres de los mexicanos se sientan seguras cuando sus hijos salen a divertirse. Sueño con que mis hermanas y todas las mujeres sean vistas como algo más que un par de senos y un elemento al servicio de la casa, que tengas las oportunidades que los hombres tenemos.




Sueño con un país que se alimente de la diversidad, que deje la doble moral y que no necesite de tránsitos o policías que les señalen lo que ya sabemos que no se debe hacer. Sueño con que haya menos niños trabajando y más sonriendo en los parques.

Sueño el día en que los ciudadanos aceptemos los errores de nuestros gobernantes y no lo relacionemos rápidamente con robo, negocio armado o corrupción.

Siempre he creído que merecemos mucho más de lo que tenemos y usted, en su figura presidencial, tiene la posibilidad de hacer historia. ¿No sería increíble que sus hijos y su familia estén orgullosos de que usted haya transformado al país? Sueño con que le importe tanto su familia que usted así quiera que pase.

Y mientras usted se sigue preparando yo también lo haré, mientras usted siga trabajando para escalar, yo también lo haré. Mientras usted se preocupe por mejorar al país yo también lo haré. Porque tanto usted, futuro presidente, como yo en mi figura de ciudadano, somos tan necesarios para lograr este sueño.

Con esperanza, le espero en el futuro, presidente.

César Ulloa

Un ciudadano.

Inspirada en “El poder de la imagen pública

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La Excusa Perfecta

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En los últimos días hemos vivido una serie de acontecimientos que hasta al más apático de los mexicanos lo mueve de su asiento. Somos presa de un reordenamiento político y económico que le pega a la base de la pirámide y que pone en peligro nuestro último sentimiento de bienestar: la dignidad.

Los aumentos a la gasolina han pegado tan duro en el seno de las familias mexicanas, que muchas de ellas salieron a protestar y a tomar las calles del país por lo que consideran uno de los golpes más bajos que la gestión de Enrique Peña Nieto nos ha propinado. De aquel “Saving México” ya mejor ni hablamos.

Una ola de masacres, violencia y sangre ha llegado a sensibilizar hasta al más alejado de los paisanos. Han calado tan hondo que ha tocado el corazón de la población entera, que ya no solo ve masacres y tiroteo a lo lejos, si no que comienzan a formar parte de una sociedad desatendida y poco consciente de lo que estuvo pasando frente a sus narices todo el tiempo.




Y la cereza del pastel, la inevitable llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y con ello una pelea frontal por evitar, a toda costa, la llegada de más mexicanos al vecino país. Lo hace con dolo, queriendo dañar las fibras más sensibles y el orgullo más ferviente de los que amamos ésta tierra en la que nacimos. Nos ha tildado de violadores y asesinos, nos quiere cerrar las puertas con un muro y pretende, incluso, relegarnos en el terreno comercial.

¿Cuál ha sido la respuesta de los mexicanos? La mejor que pudiéramos tener: unidad. Nos sentimos tan hartos y ofendidos, que hemos decidido hacer valer la grandeza de nuestro país, juntos y en el mismo camino.

Tuvieron que intentar pisotearnos para trabajar sin condición de clases, status social ni intereses de por medio. Hoy los mexicanos somos uno, la suma de muchos nos da esperanza de que ésta crisis- como todas- es solo la señal de un renacer para el país y para los que lo habitamos.

Hemos regresado la mirada a lo que tanto olvidamos estos años. Creemos en la capacidad del mexicano, en su comercio, en sus productos, en su trabajo y en su talento. Creemos como nunca antes lo habíamos hecho, tal vez porque jamás habían intentado humillarnos tan fuerte. ¡Despertamos! Y esto es un momento de oro, que tenemos que aprovechar.




Gracias Peña, gracias Trump, gracias a todo aquel que contribuyó con el mal para encontrar lo que tanto necesitábamos: ganas de confiar en lo grandes que somos juntos. Bienvenidos al México del 2017, una versión inédita.

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La Gran Crisis Política

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Pareciera como si el fin estuviera a punto de llegar. La clase política en el país ha perdido tanta credibilidad que da miedo. Miedo de ya no temerla a las apariencias y ya no buscar si quiera una legitimación que parece pérdida. El político de la vieja escuela en México está dando sus últimos respiros, pero al parecer también se ahorca solo.

Presenciamos, quizá, el caos más grande de México en los últimos 30 años. Los ciudadanos- para bien y mal- están tan hartos de sus gobernantes que han decidido salir a las calles a levantar la voz, y en ocasiones, a descargar su desesperación en forma de actos de vandalismo y violencia.

Y ¿cómo no estar hartos de una clase política tan pobre? ¿Cómo defender a una camada de gobernantes tan cínicos y además incapaces?




La realidad es que la corrupción en el país representa ya una fuga de egresos insostenible. En un país donde la economía ya ni si quiera es estable, donde el alza al salario mínimo es prácticamente nula y donde los servicios básicos siguen disparándose hasta los cielos resultado de pésimas gestiones gubernamentales y de una inexistente continuidad de proyectos.

La gran crisis de políticos en México nos está dejando grandes costes. Enrique Peña Nieto, que llegaba a la presidencia bajo dos lemas que pretendían modernizar la baraja política en el país. Desde el “Nuevo PRI” hasta el “Saving México” hoy tiene en sus filas tan solo un 7% de credibilidad entre los ciudadanos de México según algunas casas encuestadoras.




Javier Duarte y una de las gestiones más oscuras de gobernadores, plagado de sangre, violencia, despilfarro, corrupción e impunidad. Borges y Padrés, dos gobernadores que salieron cortados con la misma tijera, pero de diferente color.

Hilario Ramírez mejor conocido como “Layin”, un alcalde que sí robo, pero poquito. Actualmente se perfila para ser un serio candidato a la gubernatura de Nayarit, a pesar de los grandes escándalos por sus fiestas despampanantes, por levantarle la falda a las mujeres en plenos bailes públicos e incluso por regalar coches a personas que se hacen virales por las redes sociales.

Definitivamente vivimos la peor crisis de la clase política en México, en vísperas de los comicios electorales del 2018 no hay esperanza y la realidad es que tampoco hay razones para tenerla.

¿Qué estamos haciendo como sociedad para salir de ésta crisis? O ¿Tenemos a la clase política que merecemos? Lo dejo a su consideración. Por cierto, felices XV años de Rubí y un saludo al “talentoso” Lady Wuuu.

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ENRIQUE PEÑA NIETO: A SALVAR EL TITANIC

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A punto de vivir el último tercio de la gestión presidencial más gris de los últimos años, la incertidumbre entre los actores políticos de México es tanta, que no se sabe a ciencia cierta que le depara al país en materia económica, política y social. El que sí sabe perfectamente que papel jugará en sus últimos suspiros es Enrique Peña Nieto.

Decidió olvidar su jefatura de Estado, se resignó a aceptar que es el presidente con peor nivel de aprobación entre los mexicanos, que sus reformas estructurales han quedado estancadas y que, sin temor a afirmarlo, ya no tiene nada más qué hacer para el país.

A cambio, ha decidido jugar su última carta. Esa carta que representa utilizar toda la estructura presidencial en favor del partido que lo impulsó a ser presidente de México, vaya descaro, en plena función de máximo jefe de Estado ha decidido pronunciarse abiertamente en favor del Partido Revolucionario Institucional.




Lo hace por dos factores principales:

  1. La lejana posibilidad del PRI de conservar la presidencia de México en el 2018, gracias a su inestable gestión y a su cúpula de gobernadores corruptos.
  2. Ser ex presidente de México sin la protección de su partido y con tantos escándalos de corrupción sin explicar, sería un suicidio político.

Se está haciendo costumbre el buscar protegerse un par de años antes de culminar las administraciones repletas de escándalos, casos de corrupción y poca gobernabilidad. Lo hacen a la vieja usanza, utilizando todos los recursos de México a fin de posicionar un candidato a modo, de esos que lejos de esclarecer los saqueos al país, optan por dar carpetazo final y dejar a sus jefes absueltos de todo.

Del “Saving México” al “necesitamos al PRI unido”, si esto pasara en otros países sería un escándalo nacional, pero pasa en México, el único lugar donde los políticos y los medios de comunicación parten el pan en la misma mesa, lo comen juntos y después se “separan” para mantener el protocolo.

El juego ya está definido, el PRI comienza a entender su rol en las elecciones del 2018 y el presidente plantea utilizar su último tercio de gestión para abonar a esos fines.

La elección está prácticamente perdida para ellos, y no tengo duda que buscarán negociar con el posible ganador; ayudarles a ganarla fácil a cambio de protección a los descarados casos de corrupción, de esos casos que son más comunes de lo que pensamos.




La pregunta es: ¿con quién buscarán negociar? La respuesta comienza a ser muy clara. Salvar el Titanic, la última y única meta del presidente.

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LOS JUEGOS DEL HAMBRE EN ESTADOS UNIDOS

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Hoy se define una de las contiendas más feroces y frontales en las elecciones de Estados Unidos, quizá también la que más pareja se ha mantenido en la percepción del voto. ¿La razón? Ninguno ha logrado construir un proyecto que satisfaga las exigencias de los poco más de 58 millones de indecisos.

Como analista, me resulta necesario realizar un estudio objetivo sobre el posible resultado que se concrete al final del día, pero como nunca antes, me es imposible nombrar a un ganador ante el punto porcentual que ubica- sin gran claridad- a Donald Trump en la delantera. Les comparto los 3 “distritos” que deberán conquistar para ganar la elección:

1. Las minorías

Las minorías han definido el rumbo de los debates y spots en los que han participado ambos candidatos. Por un lado, Trump decidió iniciar su discurso rumbo a la presidencia atacando a la minoría con mayor representación en Estados Unidos: los latinos.

Por el otro, Hillary ha navegado entre mesura y apoyo intenso al mismo sector de la población. Lo interesante es que California (55), Texas (38), Florida (29) y Nueva York (29) son los Estados con mayor presencia de minorías dando un total de 151 electores y a su vez los que más aportan a la contienda, de ahí que la relevancia de éste sector sea por demás trascendental. Además, Illinois, el Estado con gran presencia de latinos, aporta otros 20 electores.

2.Los indecisos

El poco más de 18% de indecisos en Estados Unidos, con una representación poblacional de más de 58 millones de estadounidenses, juega un rol clave en la carga de la balanza. Para ello tengo dos vertientes que conforman este sector de electores:

 




A) Los indecisos tenderían a inclinarse por las ideas nacionalistas de Trump, pero no estarían dispuestos a expresarlas antes de la votación, razón por la que éste porcentaje se inclinaría en favor del magnate neoyorquino.

B) El porcentaje se inclinará por las personas que decidan salir a votar, es decir, la balanza será en favor de uno u otro dependiendo de qué sectores salgan a votar. Si salen a votar los latinos ganará Hillary Clinton, si salen a votar zonas rurales se inclinará en favor de Trump.

3.Factor Obama

A pesar de la indiscutible popularidad de Barack Obama y a la fascinación que causa su esposa Michelle cada que aparece en público, la realidad es que los Obama dejan la Casa Blanca con un nivel de aprobación muy por debajo de las expectativas creadas alrededor de su reelección.

Sin embargo, han sido utilizados constantemente en los mensajes que Hillary Clinton emite en su campaña. ¿El motivo principal? Barack Obama obtuvo la reelección ganando los Estados que mayor cantidad de electores tenían en el país.

Al decidir no deslindarse del factor Obama, Hillary se arriesga a que el presidente más popular del mundo tenga un voto decisivo en las elecciones de hoy, habrá que esperar para saber si fue un arma con la que mató o con la que fue sepultada.

Sin duda alguna estamos presenciando un choque de titanes, por un lado, la posibilidad de tener a la primera presidenta en la historia de la nación más poderosa del mundo y por el otro, a un showman que fue capaz de transitar del loco que se llenaba la boca de disparates, al candidato con serias posibilidades de ganar y construir una nueva posición global para Estados Unidos.

 




 

¿A quién deberíamos preferir en México? A ninguno y al que sea. Aún no tenemos- y no sé si algún día sucederá- la influencia suficiente para definir las elecciones del país vecino, lo que sí tenemos es la obligación total de asumir el trabajo que nos toca para hacer de México un país que año tras año dependa cada vez menos de Estados Unidos y cada vez más de sí mismo.

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EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS

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Recientemente hemos vivido en México todo tipo de sucesos para identificar el tipo de sociedad en la que habitamos. En un país colorido, de fiesta y donde aguantamos bastante, todo pasa y nada cambia.

Hace una semana fuimos testigos de un clavo más al ataúd ya muy enterrado del presidente de la república: Don Enrique Peña Nieto. Ahora resulta que plagio casi un tercio de su tesis para graduarse de la licenciatura en la Universidad Panamericana, copió y pegó textos completos de libros y autores que olvidó- o no quiso citar- ni en el desarrollo de su tesis ni en la bibliografía.

Esto en contraste de su insistencia por impulsar una “educación de calidad” mediante la tan discutida reforma educativa, donde por cierto miles de maestros continúan en paro y millones de alumnos se encuentran sin tomar clases, como si no tuviéramos suficiente analfabetismo.

Pero, ¿qué respondió la Universidad Panamericana? Sorprendentemente mediante sus líderes estudiantiles y un comunicado de prensa oficial- que tardó varios días- prácticamente dejó en claro que no haría nada y que su ética no era aplicable a ex alumnos. Vaya, me queda claro que en México no existe institución con los suficientes pantalones para castigar y hacer justicia a un presidente de la república.

¿Cómo reaccionó la sociedad? Algunos indignados, otros muertos de risa. Lo cierto es que al día siguiente de la investigación- no tan bomba- que presentó Carmen Aristegui, millones de jóvenes mexicanos acudían a sus aulas con trabajos y tareas no muy bien citadas, vaya, es un reflejo cultural el que vivimos en el espejo del presidente.

Por otro lado, el país entero llora la repentina muerte del cantautor más aclamado en Latinoamérica: Juan Gabriel. Le lloran sus canciones, su talento y su capacidad para sobreponerse a situaciones de pobreza e injusticia, de esas que vive el mexicano promedio día con día.

Lo sorprendente- no tan sorprendente- es que semanas antes en varios Estados del país miles de personas marchaban contra los derechos de las comunidades LGBT, decían que esos “jotos” solo dañaban la moral (¿cúal moral?) de su sociedad, que no tenían derecho a reproducirse y amarse- ni ser humanos pues- y que eran casi casi la espuria y el opio de este país.

Así de incongruentes somos, así de persinados vivimos, así intentamos avanzar mientras no avance el vecino.

¡Bravo, Juanga! Porque con tu talento demostraste que eres por el alma y no por tu sexo, te impusiste en un país conservador y racista, un país al que amaste hasta el final. Bravo, porque jamás te avergonzaste de ser lo que eras y dejaste un legado que muchos deberíamos seguir: hacer lo que te apasiona con honestidad y para los demás.

El país de nunca jamás se persina en casa y sale a comer carne. Ha adoptado las redes sociales como el nuevo mundo para descargar su ira y su dolor. Critica el plagio y lo hace a diario, acusa a los “jotos” y escucha sus canciones, critica a los políticos y se queda en casa mirando. Así es la vida, en el país de nunca jamás.

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