La Taquería

Las redes sociales: un espacio virtual de democracia y violencia

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Las redes sociales, aquel espacio virtual de interacción e intercambio no sólo de contenido, sino de intimidad, han transformado radicalmente nuestro mundo social. La realidad social -aquella red espacio-temporal de significados y símbolos- encuentra su paroxismo en estas redes sociales.

Un ágora virtual en pleno siglo XXI hace pensar a primera vista en un espacio democratizado, en el cual todos y todas tienen el derecho de expresarse. Un espacio enteramente politizado e ideologizado que le otorga la oportunidad a cualquiera de manifestar su pensamiento. Las redes sociales te permiten ser escuchado por un espectador virtual anónimo dada la integración de todos tus amigos y seguidores. La noción de ser escuchado otorga a los individuos un carácter de relevancia, de sentirse importante, no ignorados. Un panóptico virtual al que voluntariamente nos exponemos y que permite fortalecer la cohesión social, el sentimiento de pertenencia, de no encontrarse fuera de la sociedad.

Empero, si bien existe esa libertad, el discurrir carece de canales normativos de comunicación que promuevan una discusión respetuosa. Por el contrario, la libertad de expresión a través de las redes sociales tiene como correlato la contestación vaga, simplista y violenta.

Si bien estas redes sociales le han dado oportunidad a los ignorados, al vulgo en general, también ha permitido canalizar la frustración, la intolerancia y el odio. En vez generar armonía, las redes sociales han promovido la violencia virtual, la denigración y la confrontación irracional. Una realidad caótica de supervivencia intelectual y moral cuyo espacio permite la lucha salvaje entre combatientes, buscando a toda costa, sin importar el oprobio ajeno, salir victorioso en términos argumentativos. Eso es lo que otorgan las redes sociales, un posicionamiento de supuesto conocimiento, bajo un discurso que incurre en un sinnúmero de falacias.

Esta lucha intestina en un espacio virtual se recrudece en nuestro país ante el ascenso de López Obrador al poder político. Las divisiones que genera AMLO -ataques a la prensa neoliberal, críticas al empresariado corrupto, ofensas a los conservadores fifís- en la realidad material expresada en cada mañanera se reproducen en el espacio virtual de la comunicación social, en el cual el objetivo no es la contra argumentación, sino el desprestigio del otro.

Esa otredad que ha construido el presidente -aquellos que se contraponen al nosotros, a la transformación, al combate de la corrupción- no pertenece al pueblo, al lado correcto de la historia mexicana, a los héroes de la patria. Constantemente vemos la continuidad del enfrentamiento a través de las redes sociales, donde se intensifican las divisiones políticas e ideológicas.

Este es su lado negativo: la disputa insensata orientada por acciones iracundas que no permiten la retroalimentación, por el contrario, solamente exacerban la confrontación. Y eso es lo complejo de la argumentación en este espacio, la desconstrucción del argumento ajeno para encontrar los postulados o premisas para descalificarlo se ve obstaculizado por el uso reiterativo de prejuicios y ataques a la persona. Paradójicamente, lo simplista se encubre en múltiples capas de falacias que complejizan la contra argumentación. De igual forma, bajo la excusa de la libre opinión, se fabrican argumentos amenazantes para la vida democrática e institucional, aludiendo a prejuicios ancestrales de índole racista, misógino y clasista.

Si bien las redes sociales han permitido construir un espacio democrático para la libre expresión de las ideas, también han promovido un ambiente de violencia simbólica y de denigración de la otredad, generando grietas en la cohesión social del país. Todo esto en un contexto discursivo de antagonismo político e ideológico incentivado por el presidente. Irónicamente, este espacio virtual que puede fungir como un espacio democrático donde se busque la inclusión de los que carecen de voz se ha convertido en todo lo contrario: en un espacio de violencia insensata y negación del Otro

Horacio Reyes Rocha
Acerca de Horacio Reyes Rocha
Estudiante de la licenciatura de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de la licenciatura de Economía en el ITAM. Intereses: Sociología económica y análisis del pensamiento económico.