La Taquería

#EspacioPúblico: “Los verbos y la ley de movilidad”

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Espacio público. ¿Qué sería de una ciudad sin espacio público? ¿Qué sería de una ciudad sin reglas de operación en su espacio público? ¿Qué sería de una ley de movilidad para el estado de Nuevo León sin un articulado claro y preciso en el tema?

Tres preguntas que me hago al mismo tiempo que se discute la ley de movilidad del estado de Nuevo León en lo que parece su recta final. Me era necesario leer el proyecto y entender cómo había sido tratado el concepto, así que lo busqué en la pagina oficial de Congreso.

Al buscar los artículos que hablan del tema del espacio público me encontré con un escueto capítulo que me deja claro que no ha sido tomado con la importancia necesaria y que, los legisladores, simplemente lo incluyeron dentro del proyecto por cumplir con una demanda realizada por organizaciones de la sociedad civil.

Mi primera preocupación, parece de forma, pero realmente es de fondo. Los verbos utilizados en el documento no generan ningún tipo de acción específica ni garantizan formas claras de protección al espacio público

Promoverá, facilitará, valorará y contemplará definitivamente no son obligará, ni realizará ni deberá.

Me preocupa que una ley que busca establecer las bases, conceptos y normas para movernos en la ciudad deje tan abierto y a criterio de los ejecutantes lo que debe ser tratado como obligaciones con reglas claras y estándares de calidad.

Los verbos utilizados, al ser aplicados en el documento, dejan la puerta abierta a los mismos criterios de operación que hasta ahora se han tenido y que ya conocemos los resultados. “Procurará su cumplimiento” no garantiza nada, “deberá promover los derechos humanos” no significa que lo haga y “facilitará ascensos y descensos de transporte público” no me asegura nada en términos de inclusión para personas con discapacidad ni obliga a aplicar en el espacio público ni en las unidades de transporte criterios de accesibilidad.

También me preocupan las omisiones. Una en particular: la perspectiva de género. No se puede hablar de espacio público sin asegurar que se realice bajo criterios de perspectiva de género. Y no solo es una omisión del capítulo, lo es de todo el documento, no se incluye la palabra género ni siquiera en glosario.

Y, por último, me preocupan los verbos no escritos en la ley, pero necesarios en la labor legislativa. Verbos que, si regresara en el tiempo, aplicaría en el articulado de un reglamento de trabajo para que fuera leído por el equipo legislativo previo al inicio del trabajo de ley de movilidad.

El reglamento diría lo siguiente: 

Artículo 1. Los presidentes de comisiones resolverán diferencias entre bancadas para que las “comisiones unidas” realmente estén unidas.

Artículo 2. Las recomendaciones recibidas por asesores profesionales externos en mesas de trabajo serán aplicadas y se comprobará su destino.

Artículo 3. Se tendrá la claridad de estar trabajando una ley de movilidad y no solo una ley de transporte.

Artículo 4. Se dejará de pensar en resolver problemas presentes causados por una mala planeación en el pasado y se establecerán las bases para un futuro que no repita los mismos errores.

Artículo 5. En caso de tener diferencias con el Gobierno del Estado por temas presupuestales, los legisladores encontrarán la manera de resolver esas diferencias por ser un tema de utilidad y trascendencia pública.

¿Ven la diferencia con los verbos y su aplicación?

Está en juego el futuro de la movilidad, especialmente en el área metropolitana de Monterrey. La claridad con la que se construya la ley es clave.

Ya para finalizar, incluiría un artículo más al reglamento que menciono con el fin de garantizar un buen proyecto:

Artículo 6. Tanto el Congreso como el Gobierno del Estado, tendrán la voluntad política y moral de construir una ley que su prioridad sea beneficiar siempre a los usuarios del transporte y del espacio público.