La Taquería

Para ti, mujer

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Escribo esta carta para ti, mujer.

Tú que has desvalorizado, criticado y juzgado a otra mujer por la forma en que vive su vida. Tú que defiendes en tus palabras los derechos que nuestra sociedad nos ha negado, pero con tus acciones propicias su inexistencia. Te escribo a ti, que priorizas aspectos tan superfluos como lo son los accesorios, las marcas, la moda, el maquillaje, el largo de tus pestañas, el color de pelo, qué tan delgada te ves y repruebas a otras mujeres que no cumplen con estos estereotipos. Que hablas de las mujeres que tienen aspectos que consideras masculinos, ves mal a la chica que tiene más amigos hombres que mujeres,  a la que se viste de manera “provocativa” o demasiado “santurrona”. Tú que criticas cuando se muestran demasiado fuertes en aspectos físicos o de carácter porque no es propio de una niña “bien”. Tú que eres madre y crías a tus hijas e hijos de forma distinta, dándole a tus hijas las tareas del hogar y limitando sus salidas sociales por el simple y sencillo hecho de que son mujeres. Tú que castigas con desprecio social a toda mujer que quiere vivir su sexualidad, porque el hacerlo las cataloga como fáciles y les resta valor ante la sociedad. Tú que le quitas mérito al éxito que una mujer tiene, porque aseguras que si logró llegar hasta ahí, solo puede ser porque se acostó con alguien.

Pero también te escribo a ti, mujer, la que ha estado del otro lado de esta historia y ha aguantado todas estas situaciones en silencio. Tú has tolerado sumergida en sumisión y autodesprecio el que se te castigue por querer vivir una vida sin barreras de género. Todas estas reprimendas con las que has cargado, no son justas. Tú no estás mal por querer experimentar en tu vida, no estás mal por querer emprender nuevos proyectos, porque tus gustos no se ajusten a lo que está de moda, por no tener las medidas “ideales”, por querer viajar o trabajar en lugar de quedarte en casa, no estás mal por no querer casarte o tener hijos. Tú eres libre de hacer lo que tú quieras con tu vida, así que manténte firme, manténte única y lucha siempre por lo que quieres y crees. No bases tu felicidad en la aprobación de otros, sean hombres o mujeres, tú solo necesitas estar satisfecha contigo misma. Sigue tomando riesgos, juega, construye, destruye y transforma tu vida como tú quieras y nunca te detengas ante el argumento de que eres mujer.

Tú, mujer que está leyendo esto, no propicies con tus acciones una cultura que limite tus derechos. No desvalorices a otra mujer y tampoco te muestres sumisa por querer encajar en un ideal inalcanzable. Tú vales mucho más que eso. Puedes ser delicada y fuerte, inteligente y bonita, mesurada y aventurera. Enfócate en tí y en tu crecimiento personal. Quítate esas barreras que se te han impuesto y deja de ver la vida de los demás. No te conviertas en eso que tanto criticas, sé congruente con tus acciones y tu forma de pensar. Respeta a otros y respétate a ti, porque no vales más ni menos por tus acciones, no eres más ni menos por tus creencias o valores y definitivamente no aumenta ni disminuye tu valor o capacidad por ser mujer. Tú como persona vales exactamente lo mismo que los demás, entonces no critiques, no juzgues, no te cohibas o cambies por el pensar de alguien más. Dejemos de lado los prejuicios y respetemos a los y las demás, porque solo así quitaremos una barrera tan absurda como lo es el género. No bases tus pensamientos en cuestiones de ignorancia y desinformación, tú vive tu vida como quieras, pero no obligues a los y las demás a vivirla así.

Los estigmas sociales comienzan y permanecen en la medida en que los permitamos. Basta de producirlos y tolerarlos.