La Taquería

Democracia en peligro: la invasión de lo político al universo jurídico

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Las leyes sucumben ante la autocracia. Se acumulan las fisuras en la arquitectura institucional. Nada más grotesco que la escena en el Senado. Una escenografía deplorable, entre panistas y morenistas, mientras que Mónica Fernández con gritos le toma protesta a Rosario Piedra Ibarra. Y para rematar, la fotografía de Monreal y Martínez Cázares dando cínicamente el aplauso con el cual abren otra grieta a la democracia.

Porque la democracia no se reduce a la dimensión electoral del voto, sino que se reinventa cotidianamente en el libre discurrir de las instituciones: poderes que se contraponen al poder mismo. El discurso de los líderes de Morena alude a la preservación de la democracia, pero no como un fin en sí, sino como un medio; un medio que ya agotó su propósito, que ya cumplió con la primera parte de la Cuarta Transformación.

La democracia les otorgó a López Obrador y a sus partidarios el poder y, por ello, su cometido ha finiquitado, es momento de dejar al poder gestarse, dirigido por la voluntad omnisciente y omnipresente del gran caudillo para emprender el camino de la trasformación. Como bien señala Jesús Silva Herzog en su última columna (Reforma 18/11/2019): pervertir la democracia en nombre de la democracia misma.

La modernidad dotó a los Estados del derecho racional. La legitimidad transitó de los rituales sustanciales y los decretos de líderes carismáticos para vincularse exclusivamente con la legalidad. ¿Y en qué se sustenta esa legalidad? En lo procedimental de lo jurídico; las formas se imponen al contenido. No es que el contenido no sea relevante, sólo implica que éste debe de ajustarse a los procedimientos estipulados en las leyes. Y si alguna de las etapas no se cumple, entonces el procedimiento se anula y todo aquellos que haya si engendrado a través de éste pierde toda validez jurídica, toda legalidad y, por ende, toda legitimidad.

Este es el derecho positivo, el derecho racional, el que surge de la filosofía kantiana de las formas y que Kelsen introdujo al universo jurídico. Es esa racionalidad que se separa de la voluntad a posteriori de los hombres y que responde exclusivamente a la esfera misma de lo jurídico; es decir, el universo jurídico es inmune a la racionalidad de otras esferas sociales como la política o la económica. Con ello, este sistema de la legalidad, es decir, aquel que por su misma lógica determina aquello que es legal o ilegal, se cierra en sí mismo, genera un hermetismo para que dicha lógica no sea pervertida. De esta manera es como las instituciones se blindan contra las invasiones de poderes ajenos a ellas: las leyes son su escudo.

Contra esto la mayoría morenista actuó la semana pasada en el pleno del Senado. Fueron contra aquello que López Obrador supuestamente defiende “nadie por encima de la ley”. Incurrieron en una falta en el procedimiento por lo cual la elección de Rosario Piedra Ibarra es inválida y, por ende, ilegítima. Violaron las formas que rigen el universo jurídico e introdujeron a su interior algo ajeno, propio del sistema político, y con ello lo contaminaron.

Poco importa que Piedra Ibarra sea hija de Rosario Ibarra de Piedra o que tenga la autoridad moral para dirigir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Nuevamente, todo aquello que se encuentra fuera del universo jurídico -lo moral, lo político, lo económico, etc.- no debe de tener incidencia en su funcionamiento.

El caso de Rosario Piedra Ibarra representa la invasión de lo político al universo jurídico. Las formas fueron violentadas y el decreto presidencial de colocar a un partidario se impusieron a la lógica propia del derecho, aquella lógica que sólo debe de responder en sí misma, a los elementos propios de dicho universo. Y así, el Poder Ejecutivo se expande hacia otros poderes que fueron creados puntualmente para fungir como contrapeso al poder mismo. Y con ello, otro organismo autónomo queda supeditado al mandato del gran caudillo; el nuevo objetivo es el órgano electoral. Si llegara a ocurrir, verdaderamente retrocederíamos treinta años.

Horacio Reyes Rocha
Acerca de Horacio Reyes Rocha
Estudiante de la licenciatura de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de la licenciatura de Economía en el ITAM. Intereses: Sociología económica y análisis del pensamiento económico.