La Taquería

De vuelta al inicio: la inseguridad y AMLO

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En menos de un año de la toma de protesta del presidente, hay cosas que han cambiado y otras que no. Lo que ha cambado, por ejemplo, es que la agenda se dicta todos los días de 7:00am a 9:00am. Ahora, algunos de los ministros clave duran meses y que, cuando Estados Unidos quiere, nos manda llamar directo a Washington para negociar que no nos aumenten los aranceles. Pero hay un tema que parecía que había cambiado, pero no: la inseguridad.

La percepción de inseguridad en el país sigue creciendo y eventos como los de hace unas semanas en Culiacán o el más reciente atentado contra miembros de la familia LeBarón, le ponen la tarea más difícil al presidente para intentar encontrar un argumento que le dé salida o buscar entre sus “otros datos” y resolver el tema desde Palacio Nacional. Mal le salió el tiro a Andrés Manuel cuando dijo que, en aras de proteger la vida y la seguridad de la gente, liberaba a Ovidio Guzmán, pues al poco tiempo le aparecieron, por ejemplo, narcomantas en Monterrey.

La cuestión es que estos son los hechos que trascienden en la prensa nacional (e incluso en la internacional), pero que se sumen a la larga lista de páginas y páginas de periódicos de nota roja que diariamente publican incidentes como estos; portadas que nos recuerdan que, una vez más, la relativa calma y los tiempos de paz que se vivieron hace unos años desgraciadamente se acercan a su fin.

Hay que recordar que desde principios de año los síntomas se veían venir. ¿Hace cuánto fue que Jorge Ramos confrontó al presidente en una de sus mañaneras y le demostró que ambos tenían los mismos datos? Esos números demostraban que el número de homicidios era superior si se comparaba con los inicios de otras administraciones. Hoy más que nunca recordamos con nostalgia que el lema contra la inseguridad era “abrazos, no balazos” y vemos como la estrategia de seguridad se tradujo en la creación de una Guardia Nacional, cuyo actual mando inmediato es de corte militar.

Habrá quien piense (y espero sea producto de la desesperación) que el presidente debería aceptar el apoyo que ofrece Donald Trump desde la Casa Blanca, pero esto sólo confirmaría que se está volviendo al principio. ¿Les suena la operación “Rápido y Furioso”? La intención era la cooperación entre el gobierno de México y EEUU para frenar al crimen organizado en el país y el resultado fue que se empeoró la situación. No es un secreto que el armamento que utilizan los grandes carteles de la droga es de origen estadounidense y que esto fue producto de la negligencia de ambas administraciones.

Es muy fácil hacer críticas contra el gobierno, lo reconozco. Es fácil escribir estas líneas e intentar desahogarse ante la situación de incertidumbre que se vive en el país y que tiene a las familias viviendo con miedo. Más que hacer reclamos, ahora más que nunca deseo que las cosas le salgan bien al presidente. Si su estrategia de seguridad le llegara a funcionar igual de bien que su logro de convertir a un partido recién fundado en la fuerza hegemónica de un país, entonces puede que haya algo de esperanza. 

Carlos Escamilla
Acerca de Carlos Escamilla
Internacionalista regio con experiencia en docencia. Estudiante del Máster en Marketing Político y Comunicación Estratégica de la Universidad Autónoma de Barcelona.