La Taquería

“Ninguno”, ya no será la respuesta

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Durante mi vida he conocido a parejas jóvenes con relaciones considerablemente duraderas, hablo de noviazgos que han o habían sido estables por un mínimo de dos años y un máximo de siete previo a comprometerse. 

Tuve gran contacto con una de ellas; a la chica la conocí en una actividad extracurricular y en algún punto me presentó a su novio. Ambas personas responsables, respetuosas y cariñosas, sin ninguna intención de dañar al otro. Salí con ellos algunas ocasiones y verdaderamente no los concebía separados. 

Poco después de cumplir tres años juntos, buscaron darle un giro a su relación pues consideraron que cayeron en la rutina; de entre las opciones que propusieron, eligieron el sexting. Cabe aclarar que, en su momento, mi compañera me compartió esta información y hoy está de acuerdo en que cuente su historia. 

Comenzaron siendo redacciones de situaciones eróticas, después de acciones que se prometían hacer cuando estuvieran juntos. Poco a poco escaló a fotografías y videos en ropa interior y finalmente a desnudos totales. El ejercicio transcurrió sin problemas, ellos se sentían felices y el material estaba resguardado bajo sus promesas de no compartirlo e incluso eliminarlo. 

Por azares del destino me separé de ellos, pero hace poco tuve la oportunidad de coincidir de nuevo con la chica. Me sorprendió saber que después de seis años de relación, ahora está soltera; sin embargo, lo que me contó después me dejó sin palabras. El corazón se me hizo pequeño cuando, en medio de lágrimas, compartió conmigo que algunas de las fotografías y videos que ella compartió con su pareja estaban ahora en internet: las imágenes con ropa en sitios de citas y las grabaciones de su cuerpo desnudo en páginas de pornografía.  

¿Qué consuelo le das a una persona que fue traicionada de esa manera? ¿Qué con toda la confianza y pleno consentimiento compartió con alguien su cuerpo con la promesa de que nadie más lo vería? Ninguno. 

Y ¿qué castigo existe para las personas que difunden contenido erótico o sexual en internet o redes sociales sin autorización de la víctima? Hasta hace poco menos de un año, ninguno. 

El 26 de noviembre del 2018 el Congreso de Nuevo León aprobó penalizar a quienes, a modo de venganza, difundieran contenidos inapropiados sin consentimiento del afectado. Mantener o no una relación afectiva, sentimental o de confianza con este no era un impedimento para aplicar la sanción. 

Ivonne Bustos, diputada del Partido Verde Ecologista de México, propuso modificaciones al Código Penal en sus artículos 271 y 292. Estas contemplaban hasta cuatro años de prisión y penas monetarias desde los 70 mil 688 pesos y hasta los 176 mil 720 pesos. Además, si el material difundido era de un menor de edad, la sanción sería más severa. 

Una nueva iniciativa en la materia, presentada por el coordinador de la bancada de Morena, Ramiro González, junto a Olimpia Coral Melo, fue aprobada en el Congreso local el pasado 15 de octubre. Con 33 votos a favor, la pena a quienes difundan contenidos sexuales en la red aumentará a ocho años. 

La llamada Ley Olimpia modifica el artículo 271, bis 5 del Código Penal estatal y recalca que la sanción se aplicará a cualquier persona que comparta o venda contenido íntimo de un individuo sin su autorización, aún cuando no lo conozca. 

Esta reforma llega, de acuerdo con información del Frente Nacional para la Sororidad, en un contexto en el que siete de cada 10 videos sexuales en internet se difunden sin consentimiento de la víctima e incluso sin su conocimiento de que el material existe pues son grabaciones, por ejemplo, de baños públicos que se llegan a vender hasta por 300 pesos. 

Nuevo León acaba de sumarse a otros estados como Querétaro, Chiapas y Oaxaca que castigan este delito. La violencia de género es real y este es solo un pequeño paso para que las mujeres se sientan más seguras en la calle y con las personas a las que consideran importantes.