La Taquería

Una crítica a la generación traidora

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Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando las letras de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de los estados. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos “hechos” que se sientan abrumados. Entonces tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices. No les des Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos.Fahrenheit 451, Ray Bradbury.

Hay gente sufriendo, hay gente muriendo, nuestros ecosistemas están colapsando… y lo único de lo que ustedes hablan es de dinero“, la discusión provocada por las palabras que la joven Greta Thunberg dirigió a los líderes internacionales en la Cumbre de las Naciones Unidas por el cambio climático el septiembre pasado del año 2019 en la ciudad de Nueva York, me ha servido de reflexión sobre el rumbo que ha tomado nuestro planeta en torno a esta situación: la economía y el cambio climático.

Sin duda, a pesar de los cuestionamientos de líderes mundiales a su persona, Greta ha sido un estandarte sobre la concientización acerca del cambio climático. Y es que tiene un punto y un argumento tan fuerte y tan incómodo que ha resultado muy atractivo tratar de tumbar a toda costa su discurso. Aquí hay una generación que nos ha traicionado.

El cambio climático que ha derivado en un calentamiento global no es un descubrimiento reciente, pero sí ha mostrado ser importante para la sociedad hasta hace apenas un par de décadas. De acuerdo a la NASA (2019), los últimos cuatro años (2015, 2016, 2017 y 2018) han sido los más calurosos registrados en el planeta Tierra; por lo que esto ha provocado evidentes cambios en la vida diaria tanto de los seres humanos como de todas las demás especies por las consecuencias que ha traído.

Nunca los escucharon

El efecto invernadero es una de las causas del cambio climático, cosa que los científicos conocen desde 1824, cuando Joseph Fourier calculó que la Tierra sería más fría si no hubiera atmósfera. El descubrimiento no planteó en ningún momento que fuera una mala consecuencia. De hecho, este efecto invernadero es lo que hace que el clima en la Tierra sea apto para la vida. Sin él, la superficie de la Tierra sería unos 60 grados Fahrenheit más fría.

Tiempo después, en 1895, el químico suizo Svante Arrhenius descubrió que los humanos podrían aumentar el efecto invernadero produciendo dióxido de carbono, un gas de invernadero. Pero nunca escucharon a los científicos.

A los neoclásicos: quisieron más plata y menos vida

Milton Friedman fue uno de los exponentes más importantes de la escuela económica neoclásica, el pensamiento reinante en la actualidad; esta escuela, a través del susodicho personaje, tiene como estandarte una amplia variedad de publicaciones que, en su mayoría, fueron publicadas a mediados del siglo XX, aquí estableció en su momento el rol de la firma, la cual es la unidad básica de las industrias de acuerdo a su pensamiento. En sus publicaciones establece que su objetivo es la maximización de la utilidad, sin importar las externalidades o consecuencias a las que se tenga que incurrir por los actos en el proceso siempre y cuando se llegue a una maximización de beneficios. En otras palabras, la única responsabilidad social que tiene la firma es hacer dinero. ¿Es Friedman responsable de la generación traidora?

La ineptitud

A principios de este siglo se hicieron públicos los 8 Objetivos del Milenio que caducaron en el 2015; sin embargo, ninguno se logró al 100%. El error es la ineptitud al pensar que solamente los gobiernos y las élites son los responsables de nuestra situación. Igual culpa tiene el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Y esa gente común ha sido tan culpable como la de cuello blanco.

Hoy la UNESCO ha publicado 17 nuevos objetivos llamados ODS (Objetivos de desarrollo sostenible) con vencimiento en 2030, estos han colocado en un lugar importante a la sociedad civil por primera vez, reconociendo el rol que deben tener para que se cumpla este crecimiento sostenible. ¿Será suficiente?

¿Es hora de desechar al pensamiento neoclásico?

La economía, como cualquier otra ciencia, no se puede quedar estática en su  pensamiento y debe ser sometida a una evolución y cuestionamiento constante. No porque una escuela del pensamiento establezca ciertos lineamientos a los cuales hay que atenerse en cuanto al comportamiento de la industria y las firmas, no significa que no deban de ser cuestionados o que no deban de pasar por un proceso de evolución, sino al contrario.

Décadas después de las afirmaciones de Friedman, apareció en la escena y la consciencia de la sociedad una inquietud ante los evidentes cambios en el medio ambiente siendo que para el día de hoy, el calentamiento global se ha convertido en un verdadero reto para la sociedad del presente y del futuro.

Sin embargo, sería nuestro peor error desechar lo que se ha logrado ya con esas bases teóricas, esta etapa que vivimos es una más de evolución, que se ha visto reflejada en personajes como Paul Romer y William Nordhaus, ganadores del premio Nobel de Economía en el año 2018 gracias a sus estudios de los efectos del cambio climático en el crecimiento económico. A pesar de no ser los principales representantes de una nueva corriente de pensamiento económico, sí son los precursores del involucramiento de esta problemática con la teoría económica que por lo visto tiene un alto impacto.

¿Estamos a tiempo?

La economía y su estudio hoy en día son sumamente necesarias en el combate de los problemas ambientales trayendo nuevas teorías y áreas de exploración científica, sin embargo no queda mucha esperanza. A en lo que a esta ciencia social respecta, tiene poco tiempo para evolucionar de lo contrario morirá, como es el inevitable destino de la especie humana.