La Taquería

Dos servicios, un camino: el taxi

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La vialidad de cualquier ciudad es un tema de importancia. Independientemente de si uno vive en la ciudad o va de paso, ubicarse puede convertirse en todo un dilema. La solución rápida sería que alguien nos lleve, nos olvidemos un rato del estrés y lleguemos a nuestro destino sin ningún tipo de apuro. Hasta hace unos años, los taxis eran la opción preferida de la gente que, desembolsando una cantidad mayor, buscaban viajar de manera más cómoda y rápida hacia su destino. Pero, como todo, al haber una oportunidad hubo varios que se apuntaron para aprovecharla.

El bloqueo que duró poco más de nueve horas en la CDMX es el mismo tipo de bloqueos que se produce en todas partes del mundo cuando de la regulación de las plataformas digitales de trata. La historia es la misma: los taxistas ven en las aplicaciones tipo Uber y Cabify un competidor desleal que les roba la clientela y afecta directamente a su trabajo, mientras que los usuarios ven con buenos ojos que las plataformas se escudan en que ellos ofrecen un servicio de mayor calidad y que satisface más necesidades que las del taxista común.

Y los contraargumentos son los mismos: los taxistas dicen que las plataformas deberían ser reguladas para competir al parejo que ellos y en respuesta obtienen un “hay que buscar la coexistencia entre ambos servicios”, con lo que las plataformas buscan evitar a toda costa gravámenes que supondrían un ajuste en sus precios y por ende pérdidas en términos de clientela.

Las soluciones propuestas también suelen ser las mismas: para los taxistas, ajustes en su modernización y cumplimiento de demandas en regular a las plataformas, lo que permite a éstas continuar con esa “coexistencia” y mantenerse activas en el mercado, pero que les obligan a focalizar su ventaja comparativa en temas de seguridad y comodidad al momento de viajar, algo que es un verdadero reto.

Y justo así fue lo que se acordó desde la Subsecretaría de Gobernación: los taxistas contarán con una aplicación que será desarrollada por el Estado y que estaría disponible a finales de este mismo año. De esta amera, el tema de la inmediatez en el servicio quedaría cubierto, pero falta esperar cuáles son las otras características que contemplaría. Por el poco plazo que hay para desarrollarla, algo me dice que no estará tan completa, pero es preferible dejarse sorprender.

¿Y así de fácil? Pues pareciera ser que sí, pero ¿no será que se está queriendo tapar el sol con un dedo? Hay otros temas pendientes y que son vitales para hacer un buen pronóstico de hasta qué punto la nueva app y los incrementos en tarifas de las plataformas (porque diría que es prácticamente un hecho que sucederá) pueden equilibrar la balanza en favor de los taxistas. ¿Qué va a pasar con los taxímetros? ¿Cómo se calcularán las tarifas? Si no bajo la app ¿entonces mi viaje en taxi va a ser igual que siempre? Si sí, ¿entonces cuál es la diferencia? Estas y más son algunas de las preguntas que quedan pendientes de resolver.

Al final, la uberización del taxi terminará siendo la respuesta, pero algo me dice que las tradiciones no se van a perder del todo. “No, joven, ‘ora sí que nomás lo que me marca aquí en la aplicación. Mire. Yo no tengo cómo moverle”

Carlos Escamilla
Acerca de Carlos Escamilla
Internacionalista regio con experiencia en docencia. Estudiante del Máster en Marketing Político y Comunicación Estratégica de la Universidad Autónoma de Barcelona.