La Taquería

Primer (¿tercer?) Informe

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No estoy seguro que después de este Primer Informe haya quedado más claro lo que pretende la cuarta transformación. Este informe ha sido bautizado tercer informe, para recalcar que en este régimen prevalece la palabra. Lo habría podido denominar informe 200, ya que diariamente, de lunes a viernes,  impone un informe.   Lo que sí es obvio es que desborda (¿chorrea?) la palabra. 

Todavía no se asoman los resultados. No importa, están presentes en forma de promesas siempre renovadas. Mientras no empeore el cuadro económico y social, esto será suficiente. Habrá que esperar el Segundo Informe, que para estas fechas se habrá transformado en el sexto, séptimo u octavo, quien sabe. 

Se confirma que “al diablo con las instituciones” no era un grito de mal humor en 2006, sino un programa de gobierno para demostrar que la fuerza del dominio aritmético permite abrir la puerta a las interpretaciones de la Ley. Cuando la fuerza del número lo permite, entonces, se vale hacer la Ley a un lado. 

Que sea para el ejercicio del poder presidencial, re interpretando los símbolos de la bandera presidencial cómo representatividad de la Nación, como del poder legislativo, haciendo a un lado las costumbres (y la legalidad) democráticas de la alternancia en los órganos legislativos. Porfirio Muñoz Ledo se inspira del general Mac Mahon, en la batalla de Sebastopol, en 1855, para proclamar “j’y suis, j’y reste”, cuando le urgían desalojar la plaza. Encontrándose confortado en la presidencia de la Cámara de Diputados, Porfirio afirma, ¡ahí estoy, ahí me quedo! 

Todavía no se acaban las sorpresas. Poco quedará de las instituciones que se fueron estableciendo durante los cien años post revolucionaros; el principal peligro es que el “sufragio efectivo, no reelección” quede cómo un recuerdo lejano de regímenes a los cuales les faltaba fuerza para imponer la permanencia en el poder del hombre fuerte. 

No cabe duda que la democracia tiene un sentido diferente en México y en América Latina. ¿Tendrán razón los anglosajones de externar sus dudas acerca de esta forma de democracia? ¿Se acomodarán los mexicanos de esta interpretación de la democracia? 

Lo dirán los procesos electorales, mientras haya procesos electorales.