La Taquería

Primer informe: ¿Y la (in)seguridad?

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El Primer Informe Presidencial (o tercero, como usted guste) fue igual a los de mandatarios anteriores. No hubo algo en particular que destacar. Precisamente esto es lo preocupante, al menos en lo que a seguridad respecta. Los temas sustantivos en esta materia estuvieron prácticamente ausentes. El Presidente se limitó (y volvió) a destacar el despliegue de 58,600 efectivos de la Guardia Nacional en 150 coordinaciones territoriales. Señaló que la meta no está cumplida, y que durante su administración espera lograr el despliegue de 140,000 elementos en 266 coordinaciones. Casi al final de su mensaje, se mostró humilde y aceptó que “no son buenos los resultados en incidencia delictiva”. Prometió que, ante este reto, logrará la pacificación del país. Sin embargo, no hubo algún comentario relevante sobre el avance en otros temas de seguridad y justicia. 

Valdría la pena rescatar que reconoció que la inseguridad “constituye el principal desafío” para su administración, aunque no abundó al respecto. Pudo haber dedicado algunos minutos más en comentar las estrategias de seguridad que se han implementado desde el inicio de su gobierno. Hubiera podido mencionar un par de ejemplos sobre las fallas que explican la insuficiencia de los resultados actuales. Me hubiera gustado que reconociera la necesidad de hacer ajustes a las estrategias de seguridad, que marcaran un rumbo para los próximos años de su gobierno. Esperaba esto y algo más, pero no sucedió. 

Ante dichas ausencias en el Informe, me sigue preocupando varios temas, pero en el corto plazo tres en particular. Primero, el crimen organizado sigue representando una seria amenaza a la seguridad nacional y la paz que el Presidente tanto anhela. Lo sucedido en Coatzacoalcos la semana pasada refleja la necesidad de emprender acciones distintas, pero efectivas. 

En ocasiones anteriores se habían comentado dos posibles alternativas: 1) la pacificación del país mediante la apertura oficial de negociaciones con grupos al margen de la ley, o 2) continuar con ataques frontales a las organizaciones criminales. Parece que la primera opción ha sido desechada por el Presidente. La orden a la Secretaria de Gobernación de suspender los acercamientos con grupos de autodefensas es un claro ejemplo. En cuanto a la segunda alternativa, el Presidente considera al crimen organizado como pueblo, y piensa que no se le debe reprimir. Si bien el golpe frontal al crimen ha probado ser un fracaso, valdría la pena destacar la convicción de la actual administración de emplear una estrategia disuasiva, con golpes focalizados a los cárteles más violentos. 

En segundo lugar, sigue estando ausente el gran debate sobre las policías estatales y municipales. Al ritmo actual no habrá manera de cubrir las necesidades policiales solamente echando mano de la Guardia Nacional. Creo que la actual administración debe comprometerse a una segunda reforma policial enfocada en policías locales, para avanzar hacia un sistema de 32 policías estatales. Solo así será posible contar con suficientes efectivos en todo el país con capacidades suficientes, bajo un sistema homologado. 

El tercer tema que debería preocuparle al Presidente aún más es la impunidad que impera en el país. De acuerdo con la asociación Impunidad Cero, este problema alcanza un 98,86 %, ya que de los delitos cometidos solo se denuncian e inicia una investigación en el 6.4% de los casos. Esto se traduce en que solo haya un 1.14 % de probabilidades de resolver un delito. Por eso es lamentable que en el Informe no se hiciera alguna mención especial a la Fiscalía General, o el estado que guarda el aparato judicial. 

Coincido con el Presidente en que el camino luce retador. Ojalá que pronto realice ajustes a las estrategias actuales. También sería bueno que dichos ajustes tomen en cuenta a los grupos más vulnerables del país. Me refiero a niños, mujeres e indígenas, cuya probabilidad de experimentar violencia es mayor. Por el bien de todos, le deseo éxito. 

Luis Alberto Reyes Figueroa
Acerca de Luis Alberto Reyes Figueroa
Mtro. en Criminología y Justicia Criminal, y Doctorando en Criminología, ambos por la Universidad de Edimburgo. Ha sido consultor para Gobiernos Municipales, ICMA y la USAID en prevención de la violencia y el delito. Colaboró en un proyecto sobre crimen organizado en Escocia. Afiliado del Centro de Investigación Escocés sobre Crimen y Justicia Penal. Miembro de la Red de Justicia Restaurativa.