La Taquería

#EspacioPúblico: “Regreso a clases, regreso al caos”

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Se inicia un ciclo escolar y como cada año, muchos volvemos a acomodar nuestras actividades de acuerdo con el tráfico que se genera en las calles de la ciudad, principalmente en las mañanas y a la hora de salida de escuelas. 

Durante el verano olvidamos que la realidad de la ciudad es la de una metrópoli dependiente del auto en la que miles de personas lo utilizan para llevar a sus hijos a sus escuelas. Con el crecimiento de la ciudad, las escuelas han quedado lejos del lugar que habitan las personas con hijos en edad escolar y se requieren traslados de largas distancias y planeación del tiempo. 

Si a esto sumamos que vivimos una crisis de movilidad en la que el transporte público pasa por los peores momentos que tenemos memoria, la situación general se complica. Si hablamos de estudiantes que se trasladan en un auto privado recordemos que un gran porcentaje de la población requieren del servicio publico de pasajeros para llegar a sus planteles educativos y hoy la capacidad de servicio está rebasada, los transportistas exigen aumentar tarifas y el gobierno no muestra soluciones claras al problema.

¿Qué se está haciendo para mejorar la movilidad escolar en la ciudad? 

Hay algunos esfuerzos como lo que realiza el municipio de San Pedro Garza García con su Plan de Movilidad Escolar con el que se ha promovido, en la mayoría de sus colegios privados, el uso del carpool y transporte colectivo para reducir la cantidad de autos que a diario llegan con tan solo un estudiante por auto a los colegios del municipio.  Otros municipios participan con los ya conocidos operativos de tránsito a la hora de entrada y salida de las principales escuelas de sus municipios y con algunas actividades aisladas los primeros días de regreso a clases.

¿Es suficiente?

Parece ser solo un pequeño respiro para de nuevo inhalar el aire contaminado que nos genera esta condición de falta de planeación en la que vivimos, desafortunadamente, sin exhalar soluciones. 

El problema es grave y más grave es ver que la atención mediática esté tan enfocada en solo ver las soluciones en quienes lo hacen en auto en el municipio de mayores ingresos del área metropolitana. Ese es solo un pequeño segmento de la población. 

El problema se centra en que no existe realmente un plan estratégico para el tema a nivel metropolitano. 

Podemos empezar por cuestionarnos en primer lugar si es posible llegar de manera segura caminando a las escuelas o con facilidades de trasporte público. Para la gran mayoría de la población esa es la realidad.  Hoy vemos contextos escolares en condiciones precarias y recorridos de horas en transporte público para llegar a un destino académico. 

En segundo lugar, si se tiene el privilegio de poder pagar colegios privados y moverse en auto, vale la pena cuestionar si los hábitos en movilidad son sustentables o simplemente son cómodos. Exceso de velocidad para llegar a tiempo, filas interminables de autos a la hora de entrada a los colegios, autos en doble fila esperando la salida, invasión de banquetas y cruces de calles son hábitos que se han dejado de ver como lo que son: faltas al reglamento de tránsito. 

Y por último cuestionaría si la comunicación por parte del gobierno estatal y los gobiernos municipales en la concientización de nuestra responsabilidad en temas de movilidad y medio ambiente es efectiva. Una simple invitación a tomar tiempo porque de nuevo habrá trafico no parece ser una gran estrategia de largo plazo para reducir tiempos de traslado y contaminación. 

La movilidad escolar es solo uno de los muchos temas a considerar en la planeación de una ciudad. El gobierno tiene mucho trabajo por hacer, pero, al menos en este tema, podemos ayudar por empezar a cuestionar si nuestros hábitos privados ayudan o no al bienestar público. Somos parte del problema, también de buscar la solución.