La Taquería

El crecimiento económico como condición necesaria para el desarrollo: un balance en materia económica de los primeros nueve meses del gobierno de López Obrador

Comparte este artículo:

El domingo primero de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador entregó su primer informe de gobierno al Congreso y dio un comunicado a los mexicanos sobre los resultados en sus primeros nueve meses.

En este artículo se expondrá un balance de su gobierno durante este periodo en materia económica. En las próximas publicaciones se abordarán los temas en materia política y social. 

El menosprecio por la técnica que muestra López Obrador es preocupante. Nuevamente, aludiendo al periodo llamado neoliberal, un periodo de desigualdad y retroceso ante los ojos del presidente, éste señala a la técnica como un artilugio de los economistas, quienes están obsesionados con los datos, cuando lo que debería preocuparles es la virtud y la honestidad; elementos que emanan de la persona de López Obrador. La política pública y el devenir de la nación no deben de guiarse por datos duros y fríos, sino por el voluntarismo, intuicionismo y buena moral del presidente. Comencemos.

Si definimos al Producto Interno Bruto a partir de la demanda agregada de los recursos, podemos apreciar las causas de la desaceleración del primero. Con cifras ajustadas por estacionalidad, en el primer trimestre de 2019, el PIB decreció 0.3% respecto al cuarto trimestre de 2018 y creció 0.1% respecto al mismo trimestre del año anterior. Para el segundo trimestre, el INEGI estimó un crecimiento de 0.1% trimestral y 0.4% anual; sin embargo, en su primera revisión el Instituto ajustó el crecimiento a 0.0% y 0.3%, respectivamente. Esto significa que el crecimiento económico se encuentra estancado. ¿Qué explica este fenómeno?

El componente del consumo, el cual tiene la mayor participación en el PIB, ha presentado una tendencia de desaceleración en los últimos meses. El crecimiento acumulado de enero a mayo fue de 1.0% anual, lo que contrasta negativamente con el crecimiento de 2.4% registrado durante el mismo periodo del 2018. 

En cuanto a la inversión, ésta registró una caída en promedio de 3.5% anual, lo que contrasta con el crecimiento de 2.1% presentado durante el mismo periodo del año anterior. Bajo un contexto de desconfianza en la situación actual del país, aunado a las señales de contracción de la economía global, los empresarios no buscan arriesgar su capital.

El otro componente que integra la definición del PIB es el gasto, el cual, dada la propuesta de “austeridad republicana”, se ha reducido. El gasto neto pagado acumulado entre enero y julio cayó 3.0% respecto al mismo periodo del año anterior. Dentro del gasto programable resalta la caída acumulada de la inversión física de 15.8%. 

Si el gasto público se encuentra limitado por la retórica franciscana del presidente, también se encuentra acotado por la renuencia a reestructurar el sistema tributario. Ante los problemas financieros y de operación que enfrenta PEMEX, aunado a la tendencia a la baja del precio de la mezcla mexicana, se reduce la capacidad de acción del gobierno. 

Lo anterior se puede ver a partir de los ingresos presupuestarios, lo cuales acumulan de enero a julio una caída de 2.7% anual. Dentro de estos, los petroleros acumulan una caída de 18.2%, mientras que los no petroleros crecieron 0.9% anual. Con ello, los ingresos del gobierno federal se reducen y para cumplir los objetivos del gobierno, éste tendrá que buscar nuevas fuentes de financiamiento, lo que podría obligarlo a incrementar la deuda pública. 

El último componente del PIB son las exportaciones netas. Éste es también un componente de la cuente corriente, la que además de las exportaciones netas integra los ingresos netos de la renta del capital y la entrada neta de transferencias (en su mayoría remesas).  Durante el primer semestre de 2019, la cuenta corriente presentó un déficit de 3 mil 366 millones dólares. Empero, lo que es relevante es el superávit del segundo trimestre, el cual fue de 5 mil 143 millones de dólares. Éste es el primer superávit desde el segundo trimestre de 2010 y el más alto desde que se tiene contabilidad (1980). 

Ahora, que la cuenta corriente haya presentado un saldo positivo no es necesariamente algo bueno; por el contrario, en la situación actual, éste expresa la contracción de los componentes del PIB. Los países emergentes como México tienden a presentar saldos deficitarios en la cuenta corriente, en tanto que perciben flujo de capitales en la compra de activos nacionales. 

Si se combina la definición del PIB y de la cuenta corriente, ésta se puede expresar como la diferencia entre el ahorro interno y la inversión. De esa manera, una cuenta corriente deficitaria significa que el ahorro interno es más que suficiente para cubrir las inversiones de la economía. Durante el primer trimestre de 2019, el ahorro interno creció 10.8% anual con cifras desestacionalizadas. Esto implica que los consumidores perciben a corto plazo una posible caída en sus ingresos. 

Si la inversión y el gasto público caen y el consumo se contrae, el único componente que puede impulsar el crecimiento son las exportaciones de bienes y servicios. En el contexto de una posible recesión económica global, acelerada por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, depender de las exportaciones podría dejar a la economía a la deriva. 

López Obrador se ha dado cuenta que sin la inversión proveniente de la iniciativa privada sus objetivos de campaña no podrán cumplirse. Esto lo demostró en la renegociación del contrato de los gasoductos y lo reafirmó en su informe: busca una reconciliación con los empresarios. 

Sin inversión privada, gasto y consumo, el crecimiento económico no va a despegar. No importa si la Junta de Gobierno del Banco de México busca apoyarlo con la disminución de la tasa de referencia, dada una inflación que converge al tres por ciento, sin certidumbre los empresarios y los hogares no se arriesgaran a invertir y consumir.

AMLO sigue denostando las herramientas técnicas y subestima el crecimiento económico; sin embargo, debe entender que, si bien éste no es una condición suficiente, sí es una condición necesaria para el desarrollo. Es momento de reconocer lo que no funciona y rectificar el rumbo de las políticas en materia económica.

Horacio Reyes Rocha
Acerca de Horacio Reyes Rocha
Estudiante de la licenciatura de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de la licenciatura de Economía en el ITAM. Intereses: Sociología económica y análisis del pensamiento económico.