La Taquería

Hablarlo no basta

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Las palabras no son suficientes, hacen falta acciones. En un país que en el gobierno sobresale la corrupción, impunidad y vamos a decirlo, la cultura “machista”, ¿qué oportunidad tendría una persona de conseguir justicia? En los últimos meses han predominado en redes sociales y otros medios, noticias sobre el incremento de feminicidios, violaciones, marchas de indignación ante la situación, de criticas sobre las marchas, prejuicios lanzados hacia las víctimas, de como los partidos políticos y diversos funcionarios implementarán “estrategias”, y lo pongo entre comillas, ya que he leído tantas veces esta palabra, de una manera tan vaga en los argumentos que dan de cómo van a solucionar el problema y un sin número de  casos que siguen sin resolver. 

Ante tal escenario, ¿qué confianza se le puede dar al gobierno y sus instituciones? Connie Janeth Beltrán Domínguez deposito 15 veces su confianza en quien se supone estaba para protegerla. Quince oportunidades que tuvo la autoridad para evitar lo que termino siendo un feminicidio más. Las víctimas de cualquier tipo de agresión no siempre denuncian, ya que tienen miedo a llamar la atención y que su atacante vuelva a agredirlos, ahí podría haber la excusa de que nunca se conoció del caso, pero que formalmente vayan 15 veces a denunciar violencia familiar y no se haga nada es una burla a la sociedad.  

Muchos funcionario y partidos políticos han propuesto formas de solucionar el problema, unos dicen que se debería incrementar el financiamiento a programas de atención a la mujer, otros que deberían implementarse formas más practicas para denunciar, pero siendo sincera desde mi perspectiva dudo mucho que por dinero o por falta de denuncias no se atienda este problema. 

Siempre hay un modo de hacer las cosas, si no hay dinero se puede cambiar la dinámica de acción trabajando mejor los recursos para no necesitar más, pero con la parte de hacer más fácil el denunciar la agresión deja mucho que desear, ya que las denuncias, aun que pudieran ser pocas, si las hay, lo que no hay son acciones por parte de la autoridad para darles seguimiento, entregar resultados y garantizar el bienestar del ciudadano. Esta es una cuestión de confianza, confianza que deposita la víctima de que su caso no será uno más y que realmente estará protegida por el Estado, de igual forma la que se le entrega a la autoridad de que hago no menos que su trabajo. Porque cuando la gente vea que si se implementan medidas, y se les da importancia a estos casos, esa misma seguridad crecerá y generará que más personas alcen la voz y cuenten su testimonio. Así las es que número de denuncias se incrementa, no lo hacen con una aplicación para denunciar, ni con un botón mágico que diga que se sufre de violencia familiar, ya que, aunque si hacen más fácil el decir que esta pasando algo, esos gritos de ayuda serán al vacío si la autoridad decide ignorarlos. 

Todos los acontecimientos que vimos estas últimas semanas, con marchas feministas en distintos estados, son precisamente para que personas como Connie no tengan que ir 15 veces a ser ignoradas, si no que tengan la certeza de que están respaldadas por el gobierno. No basta con hablar de este tema, como lo han hecho muchos políticos y partidos por cuestiones estratégicas, no basta con que se vayan a hacer protestas, se publiquen notas o se haga un debate en redes sociales por ser algo de moda, si no que todo este ruido, tan desesperado por ser atendido, lleve a la sociedad a la acción, porque en este país las palabras no son suficientes.