La Taquería

“…si la palabra es plata, el silencio es oro”

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El presidente de la República debería aprender a celebrar el Día del Padre en familia, con sus hijos y olvidarse de su campaña permanente para recorrer el país y sembrar la división en donde sea que se presente. “…si la palabra es plata, el silencio es oro.” Debería meditar este refrán de la sabiduría popular, sobre todo él que tanto le cree al pueblo bueno y sabio. Ahora, el que parece chachalaca es otro. 

El presidente sigue en la misma campaña de los últimos 12 años, supongo que resiente una necesidad fisiológica de hablar, y que si no habla se quedará con un estreñimiento mental que lo incapacitará para gobernar.  Quizás tiene miedo que al no hablar, los mexicanos vayan a olvidar de su existencia. 

En su editorial dominical, Federico Berrueto lo plantea con mucha claridad y precisión: “El país requiere de un Presidente que escuche más y hable menos. Un Presidente que unifique y no divida. Un Presidente que entienda, no que predique. Un Presidente  que tolere al crítico y no que lo descalifique. Un Presidente que aliente, no que fustigue. Un Presidente que sancione al abuso y no que se vuelva parte de éste. En fin, un Presidente que honre la investidura al representar a todos los mexicanos con honestidad y sin falsas ni engañosas coartadas”. 

Fidel Castro acostumbraba discursos de varias horas, Hugo Chávez invadía la intimidad de los venezolanos con su programa dominical “Aló Presidente”, ¿será que la palabra sin límites le da sensación de poder al político inseguro y que si se queda callado lo traga la insignificancia?