La Taquería

#EspacioPúblico: “Sin respeto a la ley”

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‘Hacer cumplir la ley es la mejor manera de reducir los hechos de tránsito’. Con esa frase nos dejó reflexionando Pere Navarro, Director de la Dirección General de Tráfico de España, al terminar su ponencia en el primer foro internacional de seguridad vial celebrado en Monterrey.

No debe ser solo una frase que se escucha en una conferencia sin llevarla a la práctica; recordemos que somos el estado con la mayor cantidad de muertos por hechos viales. Afortunado momento para exponer la realidad de la ciudad ante la presencia de directores y oficiales de tránsito de diversos municipios del Estado. La zona metropolitana en número de personas fallecidas en sus calles es tan alarmante como el número de faltas cometidas al reglamento de tránsito que se quedan sin sanción.

A diario vemos exceso de velocidad en calles y avenidas, en zonas escolares y hospitales, autos circulando sin hacer uso de direccionales al cambiar de carril, autos bloqueando banquetas y cruces peatonales y a toda hora vemos autos ocupando indebidamente cajones para personas con discapacidad sin que se reciba una sanción. 

Desafortunadamente lo vemos como algo habitual y hemos hecho de la cultura de la impunidad y la supremacía del auto privado la única regla vigente en las calles.

Yo veo un problema desde tres perspectivas:

Por un lado una falta de conocimiento de la ciudadanía del reglamento de tránsito y en especial por la jerarquía de movilidad que en el reglamento homologado del área metropolitana de Monterrey establece:

ARTÍCULO 2.- El uso del espacio público en los diferentes modos de desplazamiento marcará las prioridades conforme a la siguiente jerarquía:

     Peatones;

     Ciclistas;

     Motociclistas;

     Usuarios y prestadores del servicio de transporte público individual o           colectivo;

    Usuarios de transporte particular automotor; 

     y Usuarios y prestadores del servicio de transporte de carga.

El desconocimiento de las reglas nos ha llevado a considerar que cualquier sanción sea un abuso de autoridad o una práctica recaudatoria, pero lo más preocupante es que nos lleva a ejercer acciones que ponen en peligro a otros y a las consecuencias mortales derivadas les llamamos ‘accidentes´, sin tener claro que se pudieron evitar al cumplir con la ley.

Desde  otra perspectiva veo una autoridad rebasada que con recursos y personal limitado, le es difícil hacer cumplir la ley en especial ante la recurrencia de infractores que imponen su comodidad, su falta de respeto a la autoridad  y su falta de empatía con los más vulnerables sin importarles la existencia de la ley.  

Y por último veo una ciudad que se sigue construyendo sin entender la jerarquía de movilidad en donde la mayor parte del presupuesto y la planeación siguen siendo para favorecer al auto dejando desprotegidos a peatones, ciclistas y personas con discapacidad. 

Esta combinación de ciudadanía que desconoce o no respeta las reglas, de autoridad que no se da abasto para sancionar y gobierno que no construye una ciudad para las personas son los temas a corregir.

¿Por dónde empezar?

La ciudadanía podría empezar por conocer el reglamento de tránsito, entender que existen prioridades en el espacio público, descubrir cuantas faltas se cometen por desconocimiento de las reglas y entender las consecuencias de cometer faltas al no atenderlo. 

Los departamentos de tránsito podrían aplicar programas de comunicación que vayan directo a las principales causas de hechos mortales, en específico los relacionados con la velocidad. 

Los gobiernos municipales necesitan reenfocar sus recursos y su planeación hacia la construcción de entornos que promuevan mejor transporte público y movilidad no motorizada. 

Pero me parece que lo más importante es que independientemente de tener una mala infraestructura y autoridades de tránsito rebasadas en su desempeño, todos los que habitamos esta ciudad nos podemos dar ya a la tarea de mejorar la calidad en la seguridad vial con solo respetar señalamientos  y reportar las faltas que se cometan. No podemos seguir viendo a la impunidad como lo habitual. Sin respeto a la ley no se salvan vidas.