La Taquería

Cine político: la nueva tendencia

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Si antes decían que a las personas no les interesaba la política o que se les hacía aburrida, hoy podríamos decir que es todo lo contrario. La política, además de tratarse de todo lo relativo a la actividad entre individuos, la gestión de los recursos y la administración de los servicios y bienes públicos, ahora cada vez más se está convirtiendo en un producto. Y vende mucho y gusta y entretiene y la gente sigue pidiendo más.

Hace unas semanas se estrenó en Netflix el documental Knock Down the House cuya principal protagonista es Alexandria Ocasio-Cortez. En él se exhiben fragmentos del recorrido que atravesó la demócrata para vencer en las primarias de 2018 a Joseph Crowley, uno de los candidatos con más peso dentro del partido. En él también se muestran las historias de Amy Vilela, Cori Bush, y Paula Jean Swearengin, quienes de igual manera son del ala más progresista de los azules.

Otro de los más recientes es el documental The Brink (Steve Bannon, el Gran Manipulador) que hace un recorrido por la reciente carrera política del asesor y ha causado muchísima controversia, pues hoy día Bannon es considerado uno de los principales artífices del resurgimiento de la extrema derecha tanto en Estados Unidos como en Europa, donde incluso ha asesorado proyectos y partidos políticos con bases neofascistas.

Y así como éstas existen muchas otras que seguramente nos son familiares (Vice, Brexit: The Uncivil War, House of Cards, Game Change, The West Wing, No). Todas estas películas, documentales y series nos hacen sentir como si estuviéramos ahí y nos enseñan una realidad que poco a poco nos estamos atreviendo a conocer: la política detrás de los discursos, de las reuniones, de la prensa; las formas que construyen a la política misma. ¿Y por qué es que nos llama tanto la atención?

Considero que parte importante de que las grandes productoras sigan apostando por mostrar este tipo de contenido sobre política tiene que ver con la facilidad de acceso a la información. A través de Internet tenemos acceso a todos los conocimientos básicos (fechas, lugares, etc.) y ello nos ha hecho evolucionar e interesarnos en los procesos: nos preguntamos cada vez más los porqués de las cosas y estamos dispuestos a indagar un poco más, ya sea por conocimiento propio o por tener un tema de conversación en alguna reunión. A la gente ya no le interesa sólo conocer los hechos, sino que quiere saber hasta el más mínimo detalle de las personas que estuvieron involucradas en todos estos acontecimientos.

La presencia de temas políticos en el cine no es para nada un fenómeno reciente, pero la estrategia para comunicarla es distinta a la de antes. En nuestro país, películas como La Ley de Herodes o El Infierno retrataban una realidad política adaptada a manera de sátira y con el propósito de generar incomodidad en la audiencia. En cambio, series como Historia de un Crimen: Colosio presentan a los individuos como si fueran personas comunes que también sufren las consecuencias de la vorágine de eventos alrededor suyo y que, sin saberlo, se convierten en protagonistas de la historia misma.

Siempre encontrando como positivo que el cine no sea visto sólo como un medio más de entretenimiento, me complace saber que hay interés en general por cuando menos conocer sobre este otro lado de la política del que usualmente no se conoce tanto. Pienso que, dentro de unos años, no nos debería sorprender si en el cine llegara a salir un documental protagonizado por Andrés Manuel, Tatiana Clouthier, Ricardo Monreal y compañía sobre la campaña de 2018. Más allá de si simpatizan o no con el Presidente, ¿a poco no les suena que después en Netflix les salga como sugerencia de contenido? ¿O anunciada en el cine a nivel nacional? Cuando salga, no se olviden de invitar a su servidor a verla.

Carlos Escamilla
Acerca de Carlos Escamilla
Internacionalista regio con experiencia en docencia. Estudiante del Máster en Marketing Político y Comunicación Estratégica de la Universidad Autónoma de Barcelona.