La Taquería

AMLO y los milenials

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Las manifestaciones del domingo no fueron muy nutridas y muchos de los observadores destacan que la edad promedia de los que fueron a marchar era de un segmento poblacional más cercano de la tercera edad que de los milenials. Es bastante entendible. 

Los nacidos después de 1960 no pueden tener recuerdos de los desastres de Echeverría y de López Portillo. No tienen la percepción de las catástrofes a venir por los descontroles originados por políticas sociales en las cuales las consecuencias son devaluaciones de la moneda e inflaciones galopantes. No recuerdan cuando se impuso la necesidad de recortar tres ceros a la moneda para hacerla manejable. No recuerdan que a principios de los noventas, todos éramos  millonarios, pero en centavos… 

Pero sí deberían ser más sensibles a una política económica enfocada al rescate de una empresa que ya está fuera del futuro económico y energético del país. Rescatar a Pemex es aferrarse a un modelo económico y energético en vía de desaparición, fuera de las prioridades ecológicas que mueven al planeta y es desperdiciar las oportunidades de promover nuevas fuentes de energía limpia más alineadas con las necesidades de sobrevivencia del planeta. 

Dedicar los ahorros resultantes de la austeridad a pagar la deuda de Pemex, es cómo pagar las deudas del abuelo moribundo en lugar de transformar su patrimonio en proyectos futuros enfocados a una mayor prosperidad y una mayor visión del futuro. 

La eliminación de los desequilibrios sociales y de la inequidad en el reparto de la riqueza no vendrá de quitar a los que más tienen para regalarlo a los que menos tienen. La solución se originará en la creación de más y mejores empleos en las industrias del futuro y en una mejor educación proporcionada por maestros capaces, motivados y motivadores. ¿Estaremos en el camino correcto?