La Taquería

La Ciudad es Nuestra

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En la zona metropolitana de Monterrey, y casi en todas las ciudades del país,  todos hemos sido testigos transitando por un lugar o visitando un parque, plaza, o área pública descuidada y en total abandono, en muchos casos esa es la imagen normalizada en la que se encuentran, estando mucho más tiempo en el abandono que con alguna mejora o atención por parte de las autoridades. Otro ejemplo del descuido de los espacios públicos es la lentitud y total desinterés en reparar o restaurar la infraestructura que ha sido dañada por algún accidente o vándalos. 

También podemos observar, por ejemplo, la calle Morelos en el Barrio Antiguo de Monterrey, donde hace algunos años se remodeló y se generaron mejores espacios peatonales y limitaciones a los vehículos privados, sin embargo, al transitar hoy en día podemos apreciar un total descuido, banquetas rotas, alcantarillas expuestas poniendo en peligro al peatón, así como la falta de alumbrado público, además de que los pedestales de concreto que fueron instalados para proteger al peatón se han ido desapareciendo, nunca remplazados. Esto es lamentable, que en el primer cuadro de la ciudad, a pocos metros del Palacio de Gobierno, Presidencia Municipal y del Congreso del Estado, tengamos una infraestructura urbana en pésimas condiciones y en un aparente abandono. 

Es verdaderamente inaceptable que tengamos gobiernos que no atiendan sus responsabilidades y que no tengan la más mínima intención de ponerse al servicio de la ciudadanía. Nadie se hace responsable. 

Adentrándose en la ciudad, en algunas colonias los parque públicos son arreglados en muy pocas ocasiones, y muchas de estas solo coincidentes con procesos electorales, sin embargo, solo se les da mantenimiento por “encimita”, sin considerar los gustos, intereses o necesidades de los vecinos. 

Todo este abandono y descuido de parte de los gobiernos, principalmente municipales, es un claro reflejo del desinterés, corrupción e ineptitud de quienes están al cargo, y uno de los principales promotores de barrios inseguros. Todo esto tiene que terminar, se debe cambiar el modelo de Gobierno Municipal escuchando a la ciudadanía para resolver sus demandas y necesidades para generar espacios públicos de calidad y utilidad, poniendo al ciudadano en el centro de la toma de decisiones, para que sea parte nuclear de los proyectos en los que se gasta el dinero de todos. Porque la ciudad es nuestra, de todas y todos, y en este momento solo jugamos un papel de espectadores.