La Taquería

#EspacioPúblico: “Peatones seguros en una ciudad de autos”

Comparte este artículo:

Desde hace cerca de seis años, la organización a la que represento se ha dedicado al tema de movilidad peatonal. En un inicio se enfocó al tema más recurrente que encuentra un peatón en la ciudad: autos estacionados sobre el espacio público dedicado al peatón. Pero pronto nos dimos cuenta que el problema era mayor.

Con el tiempo hemos expandiendo nuestra participación hasta formar parte de consejos consultivos ciudadanos, como miembros de la plataforma de evaluación “Alcalde, ¿Cómo Vamos?, sugerir reformas a reglamentos municipales, apoyar en proyectos distritales y académicos y hoy aquí participando en este foro exponiendo nuestra perspectiva de cómo se vive hoy esta ciudad y poder ayudar en el proceso de este proyecto de ley.

Ser peatón en una ciudad como Monterrey es un reto que muchos realizan cada día, pero que también es una situación que muchos se niegan a ver. Una ciudad que por años ha dado preferencia a todo aquello relacionado con el automóvil privado difícilmente voltea a ver las necesidades de peatones , no entiende que la infraestructura es para cualquier usuario de la calle, que la ciudad mueve personas y no está hecha únicamente ( aunque así lo parezca) para trasladar autos.

En esta ciudad se aplauden los proyectos que privilegien la velocidad, el flujo continuo de autos y pone en duda la efectividad de proyectos que favorezcan a peatones y ciclistas y con mayor razón si eso implica quitar carriles, cajones de estacionamiento o incluir semáforos.

Peatones a diario caminan por banquetas en malas o muy malas condiciones, cruzan calles sin pasos peatonales claramente marcados, esperan el transporte público en lugares riesgos y en ocasiones bajan del transporte en segunda o hasta tercera fila de una avenida para después esquivar autos que invaden banquetas, espacios para personas con discapacidad, esquinas y rampas.

Ayer me quedé tarde leyendo el documento de la Ley General de seguridad vial con el que hoy estamos trabajando. Lo considero valioso por ser una ley enfocada a salvar vidas, quisiera compartir algunas de las experiencia que hemos tenido en estos años y que de alguna manera, espero, sean vistas para enriquecer el proyecto.

Algunas cifras nos ayudan a visualizarlas las condiciones de seguridad para el peatón. Siendo concretos, de acuerda a la última encuesta “Así vamos 2018”, realizada por la plataforma “Alcalde, ¿Cómo vamos?”, en la ciudad de Monterrey alrededor del 85% de los encuestados consideró que las banquetas se encuentran dañadas y con obstáculos y solo un 35 % percibe cruces peatonales adecuados para los traslados a pie.

De acuerdo al Informe sobre la Seguridad vial 2017, la gran mayoría de los hechos de tránsito que involucran fallecidos en el estado, más del 90 %, se dan en el área metropolitana de Monterrey. Pero el caso específico de la ciudad de Monterrey es alarmante ya que cerca del 56% de las personas fallecidas en hechos de tránsito fueron Peatones. Y por otro lado la mayor parte de los egresos hospitalarios son generados por ocupantes de medios motorizados, especulando un poco, los peatones ni siquiera llegan al hospital.

La seguridad para el peatón, en la actualidad, es una carrera de obstáculos muchas veces ocultos, en la que muchos participan para llegar a sus casas, trabajos o escuelas y algunos no llegan a la meta.

La seguridad vial es un tema prioritario si queremos que esta ciudad cambie en su estilo de vida y realmente se vean acciones acordes a la jerarquía de movilidad que hoy ya está por escrito en manuales y reglamentos pero poco llevada a la práctica.

Un tema que veo de gran importancia en la ley es la parte de la gestión de infraestructura, en específico la municipal. Muchos de los temas que la ley marca ya se tratan en reglamentos locales o se manejan en los discursos de ejecución de obras.

Calles completas, accesibilidad, jerarquía de movilidad, ciclovías, escala humana no es algo nuevo.

Pero que se conozcan los temas no quiere decir que se ejecuten correctamente.

La falta de estándares de calidad al ejecutar obras públicas, falta de empatía con los usuarios, presión por finalizar una obra y recursos limitados que siguen siendo aplicados con prioridad al enfoque automovilista da como resultado obras que en lugar de favorecer la seguridad la pueden dejar peor.

Una rampa de accesibilidad mal aplicada, falta de señalética en calles, incorrecta aplicación de colores en los cruces de una ciclovía, la mala ubicación de una parada de transporte o la falta de mantenimiento físico y la impunidad en el cumplimiento del reglamento de tránsito en una calle peatonal son algunos ejemplos de lo que al realizarse inadecuadamente, en lugar de ayudar a salvar vidas las pueden poner en riesgo. Estas cosas suceden, lo hemos visto en muchas ocasiones, siempre buscamos la forma de hacer las observaciones a quienes las realizan, sin embargo al señalar las fallas es común escuchar justificaciones como: “es con lo que contamos”, “lo sabemos pero no teníamos material”, “había que salir en los tiempos marcados” ó “Ya después se corregirá” (cosa que rara vez sucede) .

Este me parece el reto más importante de esta ley. Que al llegar a la gestión de infraestructura por parte de los municipios se cuente con los candados necesarios para que estándares de calidad se cumplan y se logren los objetivos de generar infraestructura segura a los usuarios del espacio público y de no ser cumplidos , se ejerzan sanciones.

Y lo anterior no lo cerraría únicamente al trabajo de obra pública municipal. Hay también un reto importante para los departamentos de Desarrollo Urbano con la construcción privada, que olvida integrar a sus proyectos el espacio público marcando diferencias entre lo que está al interior de un predio, cómo si los usuarios de la obra jamás usaran el exterior, especialmente en zonas preexistentes, en las que se promueven proyectos que generen mayor número de peatones cómo son los proyectos para El Centro de Monterrey.

Así es esta ciudad, así la hemos construido y en nosotros está también cambiarla. No será sencillo pero lo que vale la pena rara vez es fácil.

Hoy somos un estado, y en específico “Un área metropolitana”, con un alto número de hechos viales en los que se pierden vidas a pesar de contar con infraestructura, reglamentos y programas de prevención. 

Mi conclusión es que no hay ley que por sí sola salve vidas. Para que se salven vidas se requiere de una ley clara y precisa y ésta lleva buen camino, procesos auditables que ayuden a que la ejecución de la ley no pierda en el camino el espíritu para el cual fue hecha, reglamentos en los que quepa la certeza que sus usuarios han entendido y serán verdaderamente cumplidos y de ser necesario se sancione debidamente, pero sobretodo se necesita de ciudadanas y ciudadanos conscientes que al seguir reglas de convivencia en las calles se convierten en agentes de seguridad . Las vidas no se salvan por escrito, se salvan con actos.

Texto Presentado por Eduardo Quintanilla, representante de la Organización La banqueta se respeta en el Foro Regional de la Ley General de Seguridad Vial realizado en Monterrey el 4 de Marzo de 2019.