La Taquería

Fuerza Ambiental

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¡Vergüenza para las autoridades, que sean federales, estatales o municipales, cuando son niños los que ponen el dedo en la llaga y que les llaman la atención por la mala calidad del aire que respiramos en Monterrey! En realidad, es una vergüenza la calidad del aire que hemos respirado en la zona metropolitana durante este invierno. 

Mientras el Bronco se iba a despilfarrar nuestros recursos en una campaña sin sentido para los nuevoleoneses, menospreciando el mandato para el cual había sido electo, insultando al pueblo de Nuevo León, nadie (¡ni el gobernador interino!) se preocupó  por tomar medidas para salvar a Monterrey de una asfixia lenta y segura. 

Nadie se preocupó de reclamar la mala calidad de los combustibles usados en la zona metropolitana, nadie se preocupó de señalar la criminalidad de una refinería que día a día nos envía sus venenos, ni de las pedreras, asesinas diarias con su polvareda que atascan las vías respiratorias, y menos de empresas que purgan sus gases tóxicos en la noche. Ni valen las normas federales, menos las estatales y los inspectores que sean municipales, estatales o federales no sirven ni para espantar a una mosca. 

Ojalá los papas de estos niños, todos de colegios de alto nivel social, tengan la capacidad de convocatoria para obligar a las autoridades de cualquier nivel a crear una fuerza de reacción para rescatar lo que pueda ser rescatado. Y no sólo la convocatoria, sino la capacidad de mostrar el camino para soluciones inteligentes, modernas y progresistas. Alborotar a los niños es un buen inicio. Una buena continuación será mostrar voluntad para cooperar con la autoridad, y dedicar recursos a encontrar la solución que todos esperamos. 

Hace días, evocamos la creación de una Fuerza Ambiental, sobre el modelo de la Fuerza Civil de los años 2011 y 2012, producto de los esfuerzos combinados de las autoridades civiles y de la propia sociedad, academia, empresas y organizaciones comunitarias. Cuando un problema se le atora a los gobernantes, urge que la sociedad civil acuda a sacudirlos y a mostrarles el camino. No hay que inventar el hilo negro. Solamente, se requiere hacer la tarea.  

Los gobernantes deben tener la humildad de aceptar que solos no serán capaces de solucionar el problema. La Sociedad Civil debe tener la disponibilidad de colaborar con el gobierno y mostrarle el camino para una solución eficaz. Va nuestra salud de por medio.