La Taquería

¿Sirven de algo las elecciones?

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¿Habrá sido responsable el tribunal al anular las elecciones del 1º de julio en el municipio de Monterrey, o habrá obedecido a intereses políticos en vez de impartir justicia? Cuando se presentan estas situaciones y que las mayorías partidistas bloquean la búsqueda de soluciones, es deber y obligación de las minorías ser más participativas y sobre todo más propositivas. 

Poco se puede esperar del PRIAN. La calidad de su debate está a la altura de un pleito de lavanderas (con el perdón de las lavanderas). Tomamos en cuenta la inutilidad de la Comisión Estatal Electoral, la cual se limita a hablar de dinero (¿porqué será?) en vez de preocuparse por su capacidad de convocatoria para asegurar la participación de los 11,000 ciudadanos voluntarios que requiere para organizar la elección. La responsabilidad de encontrar soluciones recae en los partidos minoritarios, y si no pueden o no quieren, entonces los organismos de la Sociedad Civil organizada deben multiplicar las propuestas para no permitir que la parálisis buscada por los partidos permanezca, en beneficio de sus intereses particulares.  Peor todavía,  en beneficio de un poder ejecutivo quien, no sin razón, actúa como zopilote para aprovecharse de las carroñas potenciales. 

El embrollo desatado por unos jueces de dudosa respetabilidad, pone a la clase política del estado frente a sus responsabilidades y demuestra su verdadera capacidad de acción. Por lo pronto, no han surgido liderazgos arrolladores. Nadie ha demostrado tener la clase o la autoridad suficiente para imponer otra solución que no sea de irse a disfrutar del puente. Tomamos nota. Ha sido el único consenso logrado por quienes pretenden representarnos. Irse de puente. Por lo demás, ha prevalecido la metodología del “porque no” en vez de la del “cómo sí”. 

Constatamos un vacío de capacidad política y la ineficiencia de los partidos minoritarios que no han logrado quitarle la batuta a un PRI derrotado en las elecciones pero que sigue actuando cómo si fuera la voz determinante. Falta oficio político. Falta claridad de visión. ¿O solamente se trataba de estorbar sin impedir que la partidocracia real siga sus negocios y sus enredos, en detrimento de la ciudadanía?  

¿Sirven de algo las elecciones? En ningún momento parece que el PRI fuera rechazado al punto de tener un solo diputado de mayoría entre los 26 del Congreso. Por falta de liderazgos, este 4% pesa más en el pleno y en las negociaciones que la tropa desordenada que, después de dos meses, resulta incapaz de organizarse. El resultado de esta elección extraordinaria será un reflejo de esta ausencia de liderazgo y de la mediocridad de la clase política que pretende gobernarnos.