La Taquería

#ElTalónDeAquiles: “Del 420 al 1017: ¿Apocalipsis epicúreo anárquico?”

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La expresión 420 es conocida en el slang urbano como un referente a la marihuana. Desconozco el por qué, pero lo cierto es que cada 20 de abril, los adeptos celebran el día del cannabis. Reconstruir esa historia puede ser interesante, pero en esta columna focalizo en lo que bautizaré como el “1017”. En efecto, el 17 de octubre de 2018 es el día de la legalización la mota en Canadá. Por semanas, la prensa ha abordado el tema desde las más diversas aristas. Según estadísticas gubernamentales, este mercado involucró en 2017 a 4,9 millones de consumidores que habrían gastado cerca de CAD 5,7 billones. ¿Cómo y por qué se ha dado este paso?

¿Cómo? Canadá nos da el ejemplo de cómo una liberalización debe ser acompañada de reglamentación. Hoy, se sigue prohibiendo en el país la posesión de más de 30 gramos de hierba. De hecho, el producto fue sometido a las mismas reglas que rigen la industria del tabaco: se prohibe, por ejemplo, exhibir el producto, hacer publicidad, y fumar en las cercanías de edificios públicos. Varios municipios prohibieron el consumo en otros espacios públicos (vías, parques, etc.), y algunos condominios adoptaron reglamentos para impedir su consumo en áreas comunes, balcones, e incluso en las moradas. Las empresas también definieron códigos que castigan a los empleados que se presenten a trabajar bajo los efectos de la grifa. Existen todavía áreas grises, pero lo cierto es que la legalización de la mota es la historia de la transición de un libre mercado ilegal a un mercado legal regulado.

En ese marco, la distribución del producto es central. Cierto es que se permitió la venta privada, pero también, y sobre todo, debe recalcarse que se crearon entidades estatales para distribuir el producto. En Québec, la Sociedad quebequense del cannabis (SQDC) ofrece en sus sucursales, o en su página internet, como también lo hacen Cannabis NB (New Brunswick) y la Comisión Provincial de Juegos de Hazard, de Alcool et de Cannabis (AGLC) de Alberta, desde el puchito común (pre-arroyado), hasta aceite, cápsulas, atomizadores, y otros productos derivados. El sistema se integra a un régimen de licencias para la producción y abastecimiento legal. La capitalización bursátil de los cuatro mayores productores de cannabis, Canopy Growth, Aurora Cannabis, Tilray, y Aphria, sobrepasó hace poco los CAD 45 billones. 

¿Por qué? Desde un punto de vista sociológico, es posible argumentar que la legalización de la marihuana tan solo es una adecuación a las costumbres societales. El consumo de la mota siempre ha sido tolerado en Canadá, pues en el imaginario colectivo no se ve este producto como las drogas sintéticas, más fuertes, adictivas, y peligrosas. También es posible invocar razones de política pública, sobre todo en materia económica, de salud, y de seguridad. Hoy, el consumidor puede procurarse en Ontario el producto de forma segura, cuya calidad está garantizada por el Estado, el cual recibe ingresos por imprimir ese sello de calidad. Los beneficios son claros. En esa provincia, el Estado vendió alrededor de CAD 750,000 el primer día de legalización. En Quebec, de forma indirecta, hasta 46,000 dealers podrían legalizarse, convirtiéndose así en comerciantes a derecho y, por ende, en contribuyentes fiscales. De forma directa, la SQDC busca tomar el 30 % del mercado durante su primer año de operación, debilitando así al crimen organizado. 

Desde el 1017-2018, múltiples son las acciones policiales para enmarcar el uso legal de la marihuana. Por ejemplo, un residente de Terranova fue multado por poseer más de los 30 gramos permitidos, un automovilista en Ontario deberá pagar CAD 215 por la bolsa que transportaba en su carro, y un residente de Winnipeg recibió una contravención de CAD 672 por fumar en su vehículo. Entrar a Canadá con marihuana sigue siendo ilegal. La legalización del cannabis está lejos de convertirse en el apocalipsis epicúreo anárquico que algunos vaticinaron. Eso sí, ya no hay perritos que olfateen el monte en los pasos fronterizos: el 1017 marca el fin de la carrera canadiense para 13 equipos caninos de la Policía Montada, especializados en el olfateo de drogas ilícitas. Ello por cuanto no se puede pedir a un perro que deje de detectar la marihuana a la que fue entrenado a olfatear.

Fernando A. Chinchilla 

Montreal (Canada), 30 de octubre de 2018