La Taquería

Más Carlos

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Me llené de asombro y alegría después de haber escuchado la historia de Carlos Antonio Santamaría, el niño que con tan solo 12 años logró entrar a la Facultad de Ciencias de la UNAM para cursar la carrera de Física Biomédica. 

Y este mismo suceso me hizo reflexionar: ¿dónde están los otros niños como Carlos? No necesariamente me refiero a los que tienen una alta capacidad cognitiva, sino a niños que podrían interesarse sobre temas actuales y quieran empezar a saber más.

Lo primero que viene a mi mente es que el modelo educativo mexicano tiene fallas, porque lo que hace el niño es memorizar en lugar de razonar, comprender y poner en práctica su aprendizaje. Los datos del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2015, muestran que México tiene un rendimiento por abajo del promedio que el de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); por ejemplo en ciencias México obtuvo 416 puntos mientras que el promedio de la OCDE es de 493 y en matemáticas 408 contra 490. 

También existe un problema de accesibilidad y calidad en la educación. Según la Encuesta Nacional de Hogares del 2016 del INEGI, 34% de la población se encuentra en un rezago educativo. Los estados que sufren más de esta condición son Chiapas, Oaxaca y Michoacán (52%, 51% y 48%) y por el otro lado, los que tienen menor rezago son la Ciudad de México, Nuevo León y Sonora (21%, 23% y 25%). 

Sueño con un México donde la educación sea accesible para todos, donde no haya diferencias por haber nacido en el norte o sur del país, dentro o fuera de una capital o estar en una escuela pública o privada. Un México donde los niños quieran aprender por gusto más que por obligación y les enseñen a sobrepasar límites para crear un mejor entorno para todos. Así como existe Carlos, también hay otros que al igual que él tienen muchas ganas de aprender pero no tienen las mismas oportunidades para hacerlo.