La Taquería

#ElNidoDelGavilán: “La crisis del futbol latinoamericano: Dinero mata carita”

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Leyendo diversas revistas y periódicos tras la eliminación de Brasil, subrayo un texto de El País (https://elpais.com/deportes/2018/07/07/mundial_futbol/1530986311_539657.html) sobre el triste performance del futbol sudamericano en la Copa del Mundo hablando de que la pugna entre Sudamérica y Europa es más nostálgica que real.

En las últimas décadas con el advenimiento de la globalización y las nuevas tecnologías de comunicación, el futbol se ha visto afectado.

Desde Argentina hasta Senegal, desde Canadá a Malasia, los entrenamientos, las bases de datos de jugadores, los sistemas tácticos y formaciones llegaron. El know-how se diversificó.

Esto último tiene gran relevancia al ver en los últimos torneos a equipos “chicos” o que pertenecen a la “periferia” del futbol mundial haciendo buenos papeles y sacando resultados poco esperados.

Sin embargo, hay otro factor atrás de esta diversificación y globalización: el dinero.

El dinero ha hecho que los “grandes clubes” de Europa se mantengan en el monte Olimpo del futbol. Ha hecho que el Chelsea y el Manchester City, equipos que en 50 años ganaron poco o nada, hoy sean referentes del futbol mundial.

En México, está pasando con los equipos de Monterrey y el Santos Laguna de Torreón frente a la hegemonía histórica de los equipos del centro del país.

El dinero ha sacado al futbol del barrio y lo ha vuelto industrial, ha forzado a los países latinoamericanos a vender lo más pronto posible, a tener ligas más débiles y a un total y completo acaparamiento del talento mundial en la Europa occidental.

Esta industrialización del futbol donde los chicos salen de academias y no del barrio no es nuevo. Pero si se nota en la dinámica de generación de jugadores en la actualidad. Los jugadores entran a estas academias desde muy chicos y el scouteo de talento ha pasado a un segundo nivel.

Historias como las de Cuauhtémoc Blanco descubierto en un torneo de barrios en Tepito ha sido superadas por historias de como llevaron a determinado jugador a la Masía del Barcelona a los 10 años.

Los debuts en lo profesional más allá de los 25 años y las selecciones con límite de edad con jugadores amateurs es cosa del pasado en el futbol moderno.

Si un joven para los 18 años no entró a un club profesional, su carrera como futbolista está perdida. En términos industriales, si el producto no está en la cadena de distribución desde el primer cliente interno, el cliente final jamás sabrá de su existencia en el anaquel de la tienda.

Bélgica y Estados Unidos son dos ejemplos de selecciones de nivel medio históricamente que se avocaron a trabajar este desarrollo de jugadores desde muy chicos con una diversidad étnica impresionante entre jugadores y entrenadores para tratar de ponerse al día en el mundo.

Bélgica llegó a semifinales de una Copa del Mundo y se quedó a nada de la gran final. En el caso de los Estados Unidos, su selección llegó a cuartos de final con esa generación dorada en 2002 aunque cayeron al abismo en este ciclo mundialista increíblemente.

Esta semifinal del mundial pasó a ser un grupo de la Eurocopa con 2 históricos como Francia e Inglaterra y dos miembros de la clase media europea del futbol como Bélgica y Croacia. 

Los europeos nos han dejado en claro que la brecha es amplia y algo más triste es que las selecciones de la Concacaf, empezando por México, aun estamos en un nivel inferior a lo mejor de Sudamérica. 

El nuevo Cuauhtémoc Blanco o Landon Donovan no saldrá del barrio pateando botes, saldrá de academias capitalistas de producción serial de jugadores de futbol. La esperanza de la región quizás sigue estando en Brasil en sus favelas, en Argentina, en sus villas del conurbano bonaerense. No es suficiente.

Lo dicho, dicho está.