La Taquería

La carta Peña Nieto, cuestión de tiempo

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La figura del presidente de la República había estado relativamente ausente en el debate electoral. Después de un spot en el que enlistó a los candidatos sin mostrar favoritismo hacia aquel de su partido, se sumó como una figura bastante neutra en estas contiendas. 

A pesar del uso constante de su nombre como un argumento para presionar a José Antonio Meade, no se había “aprovechado” de mayor manera el descontento de la opinión pública mexicana. Tras distintos escándalos en su sexenio, varias crisis de corrupción y otras tantas de derechos humanos, tuvo uno de los índices de aprobación más bajos (si no es que el peor) en la historia mexicana, llegando a 17% en febrero de 2018.

Por la coyuntura, parecía extraño que ningún candidato de la “oposición” mantuviera un discurso firme con alusión a Peña. Lo mantenido por Andrés Manuel, a pesar de ser repetitivo, es generalizado y sin un rostro particular. La mafia del poder o el PRIAN dejan en ambigüedad al caso específico del presidente. Ricardo Anaya, por otra parte, había hecho hincapié en la relación de Meade con el PRI y en su postura en cuanto al desempeño del presidente, pero solo para presionar al otro candidato y no como un compromiso en su campaña.

Meade, ante esta insistencia, no supo aprovechar algo que solo ha podido utilizar en frases monótonas en spots y discursos: su calidad de ciudadano. No pudo deslindarse de la sombra de Peña Nieto. No fue capaz de aceptar las debilidades de su sexenio y ni siquiera se atrevió a enlistar errores puntuales.   

Será que López Obrador se ha conformado ya con las tendencias innegables en las encuestas. Será que Meade no tuvo la determinación para disociarse del sexenio de Peña. Será el sereno, pero Ricardo Anaya fue el único que (tarde pero seguro) jugó la carta Peña Nieto. 

El pasado 3 de junio, Ricardo Anaya publicó en su cuenta de Youtube su respuesta a lo que consideró una guerra sucia encabezada por Enrique Peña Nieto. El video es claro: habla de manera directa y responsabiliza al actual presidente por las acusaciones en torno al candidato. Además, desde su presencia en la Ibero, ha afirmado que, de llegar al poder, no dudaría en darle seguimiento legal a Enrique Peña Nieto. Incluso, en caso de ser determinado culpable, aplicar las sentencias correspondientes y que termine en la cárcel.

Creo que las declaraciones fueron inevitables. La campaña de Anaya ya no muestra el ascenso que tuvo, cuando se afirmó que la competencia sería entre dos. Se llegó a pronosticar un Ricardo Anaya creciendo en las predicciones provocando una elección reñida con López Obrador. Hoy, sorprendentemente, José Antonio Meade ha incrementado algunos puntos porcentuales, mientras que Anaya se mantiene igual, y en algunas encuestas hasta a la baja.

El deber ser, indicaría que este antagonismo claro y directo con Peña Nieto removerá algo en el imaginario colectivo de los votantes indecisos. Estrategia de marketing, intenciones honestas, declaraciones desesperadas. De la manera en que se considere, creo que la carta de Enrique Peña Nieto solo fue aprovechada por Anaya, y en estos días veremos si funcionó en términos de rentabilidad electoral.