La Taquería

Huachicoleros: Un problema económico y de seguridad

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Esta semana cayeron 4 huachicoleros con 2,500 litros de gasolina en el estado de Hidalgo. En las últimos meses cada vez es más recurrente escuchar de noticias sobre accidentes, cateos y desabasto ocasionado por los famosos huachicoleros, cuyo robo se ha extendido de estaciones a oleoductos e inclusive trenes que transportan el vital líquido. El problema del robo de combustible más que un tema económico es un tema de seguridad nacional, toda la economía opera de manera directa o indirecta con el uso de combustibles, todas las industrias, productos, servicios y medios de transporte dependen de estas fuentes de energía. 

Siempre ha existido el robo de combustible pero este ha ido evolucionando al grado de perforar oleoductos e inclusive descarrilar trenes con pipas provenientes de Estados Unidos. El primer robo de combustible de este tipo se registró en el 2000 donde se registraron 15 extracciones según datos de PEMEX, en 2017 la cifra superó los 7,000 casos, el 40% del combustible que llega a la Ciudad de México y se distribuye al país pasa por el llamado triángulo rojo que abarca 6 municipios de Minatitlan a México, donde ocurre la mayoría de los atracos sobre todo en Veracruz y Puebla. Guanajuato, Tamaulipas, Veracruz y Estado de México son estados que también presentan graves problemas de robo de combustible. 

Se calcula que el robo diario asciende a 27,000 barriles lo cual en ciertas zonas ha llegado en casos extremos a ocasionar desabastos generando pérdidas de entre 15 y 20 mil mdp según SHCP lo cual tiene que ser absorbido por PEMEX gracias a la reforma energética. Organizaciones delictivas provenientes del narcotráfico se han involucrado en este negocio para diversificar sus ingresos, aumentando aún más la violencia, al generarse enfrentamientos con el ejército y fuerzas de los distintos estados de la república.

El problema viene a incrementarse en un momento crítico para PEMEX ya que actualmente tiene la menor producción de barriles de crudo desde 1990 y se importa más de 2/3 de la gasolina que consumimos al tener una producción mínima en muchas refinerías. El precio del barril del petróleo se va recuperando, pero el alto IEPS genera altos costos del líquido afectando la competencia de las empresas mexicanas y además PEMEX tiene que enfrentar sus grandes pasivos laborales y deudas adquiridas en dólares, el cuál no deja de subir de valor por el fortalecimiento de la economía norteamericana, su reforma fiscal, la renegociación del TLCAN y la incertidumbre por las elecciones. 

El problema de los huachicoleros no se resuelve solo con más dinero, el problema es estructural y debe de abordarse no como un gasto de la empresa sino como un tema de seguridad nacional. Ayer El Norte publicó que PEMEX invirtió 42% más en el primer trimestre de 2018 en comparación a 2017 pero las tomas clandestinas aumentaron en 36%. El problema radica en la forma en que enfrentamos el problema, debe haber mayor coordinación entre autoridades de los 3 niveles y pensar en esquemas que usan otros países donde las empresas privadas de seguridad de oleoductos representan un negocio multimillonario y tienen niveles de robo mucho menores que en México aún en países conflictivos como Iraq y Turquía.