La Taquería

Infraestructura en México; más allá de la política

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México se encuentra a tiempo para revertir los problemas que están afrontando sus ciudadanos, y tanto gobierno federal como gobiernos locales, tienen en sus manos la oportunidad de lograrlo. Ya no asombra que cada año, los registros meteorológicos y estudios ambientales registran eventos con récords máximos y mínimos de temperatura, altos niveles de contaminación en la atmósfera, eventos climatológicos que nunca se habían presentado en diferentes regiones del país, sequías, inundaciones, entre otros que están afectando a la economía los mexicanos.

Aunque pocas, gobiernos e iniciativa privada han presentado proyectos de infraestructura de carácter sustentable que si bien, son principalmente para obtener algún tipo de distintivo o reconocimiento personal, estas se están sumando para afrontar algunos de los problemas ambientales, sociales y económicos que atañen al país. A pesar de las constantes críticas hacia quienes lideran este tipo de proyectos, debemos recordar que en México sigue existiendo la necesidad de construir carreteras, puentes, presas, aeropuertos, redes para el abastecimiento de recursos energéticos, y sobre todo, ofrecer transporte público de calidad para sus ciudadanos.

Es cierto que la nueva forma de construir infraestructura en el mundo tiene requerimientos que los gobiernos mexicanos no han sabido traducir en acciones factibles y suficientes, pero vale la pena preguntarse en este año electoral: ¿qué vamos a hacer con los proyectos que están en marcha? ¿cómo podemos garantizar que los nuevos proyectos de infraestructura se adecúen a las necesidades de nuestro país? ¿qué tendrían que incluir los planes de infraestructura y desarrollo de cada región?

Si bien, el gobierno de México ha fungido durante décadas como “donante” de la infraestructura para que inversionistas nacionales y extranjeros puedan desarrollar sus proyectos en el país, también es cierto que el gobierno no puede cubrir por sí mismo todas las necesidades que existen y absorber todas las actividades de planeación, desarrollo y financiamiento, menos si las personas que están al frente de las tomas de decisiones no tienen el conocimiento técnico ni la capacidad para implementar este tipo de proyectos.

Desafortunadamente, hoy tenemos proyectos de gran importancia para la economía de México con retrasos, sobre costos y daños tras su inauguración como lo son: el Tren México-Toluca que en su último reporte presentó un incremento del 27% en su inversión requerida; la Línea 3 del Metro de Monterrey que vio congelado sus recursos en 2012 por actos de corrupción durante el gobierno de Rodrigo Medina y que ahora por fin se pudieron liberar durante el gobierno de Jaime Rodríguez, y; la carretera Cuernavaca-Acapulco que ha sido cerrada constantemente por los famosos “socavones”.

Afortunadamente, y aunque con ciertas irregularidades, en México también se están construyendo proyectos bajo normativas y certificaciones de gran exigencia a nivel internacional como: el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que está en proceso de Certificación LEED, la certificación más exigente del mundo para construcciones sustentables y los Hospitales del IMSS en la ciudad de Nogales y en la ciudad de Querétaro, que también están en proceso de certificación.

Esto definitivamente representa un avance importante para la infraestructura en México. Tener una visión global de construcción y estrategias dirigidas hacia una más sustentable que aporte a su economía, sociedad y ecosistemas, son una oportunidad que debe comenzar a replicarse en todos su proyectos y que permitirán revertir los problemas que ahora nos acontecen.

Eduardo Ortiz
Acerca de Eduardo Ortiz
Arquitecto, diseñador y consultor especializado en mejorar la educación de México a través de la arquitectura sustentable. Amante de la música y de la vida.