La Taquería

Comunicación Social: Ley de Publicidad

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Esta semana se aprobó con el apoyo de las bancadas del PRI, PVEM y PANAL en la Cámara de Diputados la controversial ley de publicidad oficial también apodada por los activistas como “Ley Chayote”. En resumen, lo que busca esta nueva normatividad es poner orden a los tres niveles de gobierno, en sus 3 poderes y a los órganos autónomos en sus gastos de comunicación social para que se cometan menos abusos con gastos en ese rubro. La ley establece que toda comunicación social debe cumplir con varios criterios de eficacia, economía, veracidad, transparencia y honradez. Se obliga a las instituciones a elaborar un programa anual de comunicación social, el cual debe incluir medios de comunicación que estén incluidos en el Padrón Nacional de Medios de Comunicación que también se crea con el mismo fin de tener un mayor control.

Cientos de asociaciones civiles y organizaciones de activistas ciudadanos se expresaron en contra de la polémica ley, al argumentar que no resuelve de tajo el problema ya que no establece topes ni en cantidad, ni en porcentaje en los gastos de comunicación social que en muchos casos son exagerados y representan un “boquete” para las finanzas de la nación y de muchos estados y municipios. La ley no define tampoco criterios de que tipo de espacios se pueden o no contratar ni limita la aparición de funcionarios públicos, no mete el gasto de comunicación social dentro de los informes anuales de labores ni promueve la diversidad y el pluralismo de medios, al contrario lo centraliza en la SEGOB presentando un posible riesgo para medios que no sean afines a ciertos grupos.

Para nadie es secreto que la libertad de expresión en nuestro país ha ido evolucionando de manera acelerada, en las últimas décadas con el surgimiento de la competencia política y la maduración de la democracia en nuestro país, pero también ha traído consigo retos como el hecho que México es el primer o segundo país (sin guerra, dependiendo del año) con más periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión. No está de más la frase que los medios de comunicación representan un cuarto poder, su influencia es tal que pueden construir o destruir reputaciones e influir elecciones a su criterio o al criterio del mejor postor. Al final aunque si bien los medios son un negocio por la publicidad, también debería existir (y muchos medios lo tienen, tampoco hay que generalizar) un sentido de responsabilidad en el ejercicio del periodismo en nuestro país.

Yo no creo que sea justo calificar a esta ley como mala o como buena, soy un convencido que debemos reconocer que representa un primer paso hacía un mayor control en el gasto gubernamental en publicidad (sin entrometerse en el ejercicio periodístico), pero aún falta mucho por hacer para evitar los abusos por parte de ciertos gobernantes que en 3 o 6 años quieren hacerse más famosos que Luis Miguel, por decirlo de manera coloquial. Vigilar el gasto de publicidad no solamente en gobiernos sino también en campañas es muy importante, cuantos candidatos no hay que se quejan de que si no pagan a tal o tal medio no salen en ningún lado, en ese caso los medios están en su derecho de cobrar por publicidad pero tampoco hacer un cobro excesivo, que inclusive por debajo del agua pudiese ser hasta mayor que el propio tope de gastos del candidato.