La Taquería

Daños Colaterales

Comparte este artículo:

Balazo: La guerra que empezó Felipe Calderón y continúa Enrique Peña Nieto ya se ha cobrado 250 mil muertes

Es la 1 de la mañana del domingo 25 de marzo, Efraín, su esposa Nellely y sus hijos viajaban por la carretera Nuevo Laredo – Piedras Negras. ¿Qué hacían viajando a esa hora? ¿Hacia dónde se dirigían? ¿De dónde venían? No se sabe y no importa, porque su viaje fue interrumpido por una ráfaga de balazos que acabó con las vidas de Nellely y dos de sus hijas de 6 y 4 años. 

Fueron alcanzados por balazos producto de un enfrentamiento entre miembros del crimen organizado y elementos de la marina. En una primera instancia, la marina negó que hubiera civiles muertos en los enfrentamientos, después aceptó las muertes. Los rumores corrieron como reguero de pólvora y se acusaba a la marina de haber asesinado a la mujer y las dos niñas.

Rápidamente la Semar se deslindó de los hechos, argumentando que en un primer reporte, las balas de la camioneta no correspondían con las que utilizaban. Incluso llegaron a declarar que lo dicho por la familia correspondía más a un interés particular que a la verdad absoluta. “Se ha convertido en una especie de negocio el ser víctima… porque se les indemniza con cantidades millonarias, bueno víctimas entre comillas, patrocinadas por las ONG que se reparten esa indemnización” señaló Juan Velázquez, asesor legal de la marina.

Y mientras Efraín lloraba a su esposa y a sus dos hijas muertas, la PGR realizó peritajes que determinaron la responsabilidad de la marina. Anselmo Sánchez, titular de la Coordinación General de Servicios Periciales, señaló que con base en los indicios de índole balístico, los civiles fueron alcanzados por las balas disparadas desde el helicóptero que emplearon las fuerzas navales contra el grupo delictivo. 

Matizando los hechos, la PGR acusa y excusa a la Secretaría de Marina. La acusa porque la responsabiliza de sus muertes, la excusa porque cataloga a las víctimas como bajas causales, “iban pasando por ahí”. Daños colaterales les dicen, víctimas de una guerra que no se justifica, de una estrategia que no existe. Este fuego con fuego que llevamos teniendo 12 años ya se cobró cerca de 250 mil muertes, muchas de ellas inocentes, como Nellely y sus dos pequeñas.

¿Hasta cuándo vamos a seguir con una guerra que solo cobra víctimas y no presenta resultados? ¿Hasta cuándo vamos a dedicarnos a verdaderamente atacar las raíces de la violencia? El abandono de los jóvenes, de los pobres, incluso de aquellos que no ven otro camino más que delinquir. La irresponsabilidad de gobiernos que prefieren contar balas y muertos.

Esos daños colaterales tenían familias, como tú, como yo, ahora fueron Nellely y sus dos niñas, hace 8 años fueron Jorge y Javier, mañana puede ser alguno de nosotros. Las víctimas seguirán en la medida en la que dejemos todo a una estrategia de sangre y de plomo, de ojo por ojo y bala por bala.