La Taquería

#PulsoUrbano: “¿Desarrollo económico vs cuidado medioambiental?”

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Las tensiones por el rezago en el cuidado medioambiental y la voracidad de los corruptos no dejan de otra. Tal parece que la lucha eterna será entre los interesados en el desarrollo económico y los que exigen un medio ambiente sano.

No es para menos. Las experiencias de la insensibilidad, abusos, indolencia e incapacidad frente a la defensa de los recursos naturales, ha dejado a la sociedad en absoluta desconfianza respecto a lo que se hace en materia de desarrollo económico.

De ahí que se le tenga hasta “miedo” a las empresas o corporativos que, por un lado, significan productividad y empleos y, por otro, tal parece que su reputación deja qué desear.

No obstante, esas generalizaciones no son así en todos los casos. Cada vez más actores de la economía del país están cambiando objetivos y modelos organizacionales para hacerse responsables (cómo sí lo hacen en otros países) del propio caos que impera en la administración pública cuando no se tienen intereses colectivos que respeten, cuiden y valoren no al medio ambiente, sino a la propia ética.

Por esa misma razón, es importante saber que en otros lugares del mundo, sobre todos los más avanzados, el desarrollo económico y el cuidado medioambiental no están peleados. Al contrario, los hacen coincidir. Porque en gran parte muchos nos hemos dado cuenta que la supervivencia humana está cada vez más íntimamente relacionada con ambos temas.

Crece conforme hay cambios sociales las demandas por tener renovados derechos laborales, medidas de seguridad, responsabilidad social como la preservación y el cuidado del entorno natural que nos rodea. Ambas exigencias son válidas y, contrario, a lo que se piensa, debemos hacerlas coincidir con responsabilidad.

Si hay algo que falta es visión, ética y talento para hacer proyectos que de forma integral y holistica hagan valer ambos derechos, el de lo público para crear ambientes sanos y el de lo privado para fortalecer el desarrollo económico.

Éste es un debate que no sería tan difícil de no ser porque nuestras instituciones públicas carecen del recurso humano o la suficiente ética como para entender que no se vale sacrificar una sin la otra. Al menos el futuro del mundo va hacia allá.