La Taquería

#ElNidoDelGavilán: “Reflexiones sobre el motín de La Toma, Veracruz”

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En su informe anual de 2017, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dijo que entre los problemas que enfrenta el sistema penitenciario mexicano están sus malas condiciones, la violencia y la presencia de grupos del crimen organizado.

Veracruz no es un estado que se caracterice por incidentes en materia penitenciaria en los últimos 10 años, me refiero a motines y riñas, por mencionar dos, de acuerdo con los Cuadernos de Información Penitenciaria del OADPRS de la Secretaría de Gobernación.

Sin embargo, es un estado donde los hechos violentos en las calles no paran por diferentes circunstancias. El motín que se registró hace días en La Toma, municipio de Amatlán, dejó 8 muertos en un intento de traslado de 4 internos a otros centros. 6 de los muertos son policías de diversas corporaciones de policía del Estado que apoyaban el traslado.

El martes, en los medios, se presenta un llamamiento de la ONU a que desarrollen a la mayor brevedad una investigación exhaustiva. Eso y una palmadita en la espalda sirven para lo mismo.

El gobierno del Estado es responsable de no prever medidas precautorias para estos incidentes, sin embargo, es fácil golpetear al gobernador Yunes o al procurador de Justicia. El problema es crónico.

En este espacio se han comentado incidentes especialmente en Cadereyta y el Topo Chico en Nuevo León, pero también otros en Sinaloa y Tamaulipas. Las características de los incidentes son similares.

Falta de profesionalismo en las corporaciones que conlleva a procesos mal llevados y hechos casi artesanalmente, un desdén de los gobiernos estatales a invertir en materia penitenciaria y un casi nulo apoyo de la sociedad para mejorar la infraestructura y la vida de las personas que laboran y que viven en estos centros, bajo un juicio inquisidor y reduccionista.

Habrá que ver los resultados de la investigación (si es que los publican), pero el que 6 miembros hayan sido asesinados muestra que los procedimientos fueron inadecuados y habla mal de la logística y diseño de los pabellones del centro. El operativo para trasladar a las personas se convirtió en un motín y según palabras del Gobernador Miguel Ángel Yunes, los 6 asesinados fueron recluidos en un espacio donde murieron asfixiados a causa del humo del fuego que prendieron los internos. Básicamente, los acorralaron y mataron.

Endurecer las medidas contra la población no es la solución, sino invertir en un mayor equipamiento de la gente a cargo de los centros y mejorar los sistemas de seguridad y logísticos del centro, donde en algunos, ni detector de metales existe.

Al menos Yunes hizo presencia en el lugar horas después del incidente para atender a familiares y evitar que la zozobra y la desesperación de los familiares genere altercados con las autoridades. En Nuevo León, ningún gobernador puso un pie y atendió a los familiares.

Lo dicho, dicho está.