La Taquería

#MartesDeGrilla: “OPUS 102.1 FM”

Bach, Mozart, Beethoven, Brahms y Chopin, son algunos de los se han de retorcer en sus tumbas mientras escuchan lo que hoy se reproduce en la estación que por más de dos décadas albergó a OPUS 102.1 FM.

Mal, mal y mal. No da pie con bola el “viajero del norte” (que algunos días despacha en Nuevo León) porque un día asegura que ahora se transmitirán géneros como trova, canto nuevo, jazz, rock y boleros; y al otro día confirma que Radio Libertad se utilizará para propaganda gubernamental.

Supongo que no midió el impacto de sus acciones. Tampoco habrá medido la cantidad de gente que realmente escuchaba a OPUS 102.1 FM. Y bueno, sería mucho pedir que hubiera investigado las cualidades positivas que tiene en la sociedad escuchar la música que se ofrecía en esta estación

El tema se puso interesante en las redes sociales. Salieron los cultos y los no tan cultos. Los gritones, pero también los reservados. Ricos y pobres. Hombres y mujeres. Jóvenes y adultos. Porque así es la música clásica, sin géneros, sin edades, sin raza, color o estatus socioeconómico. La música clásica es cultura, es paz, es emocionante e incluyente.

Utilizar 102.1 FM con fines de propaganda de gobierno y poner la excusa de que “hay que acerca la cultura a todos” es un error y un desperdicio. Se le está quitando el acceso a miles de niños, padres, madres, profesores, ancianos y jóvenes a una música de calidad, para en su lugar colocar una oferta de música ya existente en otras estaciones. Jaime asegura que no se elimina Opus, puesto que solo se “cambia” de estación. Nomás que nos diga en que punto de la ciudad se puede escuchar bien, porque con la pésima señal que tiene es insoportable mantenerse en ella por más de 5 minutos.

Opus representaba dentro de FM la única estación de contenido cultural, un acervo musical de calidad, con buen audio y excelentes locutores. Definitivo es una lástima que Jaime Rodríguez tomara esta triste decisión de callar a esa cultura que tanto “defendió” en su campaña a gobernador.

Al final del día, su poder es transitorio y con el tiempo la música clásica volverá, siempre volverá.