La Taquería

#EspacioPúblico: “Todos somos millennials”

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Si naciste a mediados de los sesentas y antes de los ochentas seguramente tuviste una noche bohemia cantando a Silvio, Pablo y Aumary pensando que un mundo mejor era posible.  Y también es probable que terminaras trabajando para una empresa, viviendo en periferia y ahorrando para comprar uno o varios autos que hicieran más sencilla la vida.  Si no conoces los apellidos de los cantantes mencionados, seguramente naciste un poco después y quisiste cambiar el mundo desgarrándote la garganta cantando Creep o Seven Nation Army y ahora eres un empresario independiente trabajando desde casa o un Starbucks pagando tu casa y por supuesto un auto.

Y llegaron los millennials. Nativos digitales que valoran el contenido de la música de las generaciones anteriores y por supuesto quieren cambiar el mundo. La mayor parte de ellos trabajan, pero aquí la diferencia con la generación anterior: Muchos ya no quieren un auto.

De acuerdo a estudios realizados por Deloitte, factores como la baja capacidad de compra así como los altos costos de operación y mantenimiento de un auto reducen la expectativa de compra de un vehículo automotor para los jóvenes de esta generación. Estos factores han modificado algunos de sus gustos y ahora tienen más interés en otros temas como la tecnología, los viajes y el transporte alternativo y sustentable.

¿Qué estamos haciendo para ayudar a esa generación que ya no piensa tanto en tener un auto propio?

A diario escuchamos críticas negativas sobre la incorporación a la fuerza laboral de la generación millennial. Su manera en que se relacionan con el trabajo, problemas con la autoridad y su falta de compromiso son algunos de los factores que se les critica. ¿Alguna diferencia con las generaciones anteriores?  Me parece que solo ha pasado el tiempo y los que ya no somos parte de ese segmento de edad olvidamos que también fuimos los jóvenes que luchaban por abrirse paso en la vida ante una generación mayor que imponía sus formas y experiencias minimizando el valor de la opinión de los jóvenes.

Todos fuimos millennials. Recordarlo es empatizar con los nacidos después de 1984 y al menos en el tema de movilidad podemos ser parte de sus ideales y ayudarlos a provocar  un importante avance. Además, no parece una mala idea ser parte de la construcción de una ciudad con menos autos y mejor calidad de transporte y espacio público.

No es tan complicado ayudar.  Podemos empezar por racionalizar el uso del auto, reportar los abusos a las banquetas que han sido convertidas en estacionamientos, exigir mejoras en el transporte público, dejar de pensar que las ciclovías son algo imposible e inútil y lo más importante: no tener miedo a cambios en la manera de vivir una ciudad en la que el auto privado pierde espacio para dárselo a las personas y su convivencia.  

Una buena parte de los sueños no cumplidos de cada generación se deben a la falta de credibilidad lograda con las generaciones anteriores  y los obstáculos que éstas imponían. ¿Queremos que siga siendo así? Mejor pensemos que podemos ayudar a realizar sus ideales, quizás esta generación si lo logré y no estará dentro de veinte años preguntando por qué las cosas siguen igual. A ellos les queda más tiempo en el mundo. Que al menos sea parecido al que sueñan.