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¿De qué se ríe Duarte?

Hace apenas un par de días- en pleno sábado de gloria- la captura de Javier Duarte en Guatemala era celebrada en cientos de miles de hogares en el país. Rápidamente la noticia se hizo viral y el júbilo por su detención llego al éxtasis en cuestión de minutos.

Uno de los políticos más cínicos, inhumanos, corruptos y despiadados de la política reciente fue atrapado luego de seis meses en donde- increíblemente- la justicia no tenía ni el mínimo rastro de él.

Infinidad de dudas y teorías se generaron alrededor de éste hecho. Se le acusa de peculado, posibles nexos con la delincuencia organizada, enriquecimiento ilícito y de ser responsable de una de las crisis de inseguridad más graves de México en los últimos años.

Aun así hay quienes aseguraran que, después de las elecciones, saldrá libre porque ´no se encontraron elementos suficientes para su detención’ y porque en México la justicia es una línea tan delgada entre quien paga por ella y quienes la dirigen, que muchas veces terminan siendo del mismo clan.

¿De qué se ríe Duarte? Difícilmente alguien acusado con los delitos que él, podría si quiera esbozar una ligera mueca cercana a la sonrisa. ¿Se ríe de la justicia mexicana? Lamentablemente tienen antecedentes poco honrosos en casos donde asesinos y delincuentes salen libres y tranquilos a seguir delinquiendo con placer. ¿Se ríe porque sabe que es una estrategia? No es tan descabellado pensar que se dejó atrapar para atender a un favor electoral.




A menos de 60 días de las elecciones más reñidas en los últimos 50 años en el Estado de México y Coahuila (bastiones del PRI), viviendo una de las crisis de legitimidad más graves de la historia en la presidencia de la república y con una baraja de gobernadores corruptos prófugos de la justicia, parece ser que los sacrificados para subsanar el costo político y el golpeteo electoral serán Duarte y Yarrington quienes-posiblemente- formen parte de una estrategia política que busca recuperar todas las aristas pérdidas.

Todos aquellos que lo llamaron “amigo” y lo felicitaban por ser “la nueva generación de la política” hoy lo señalan, lo acusan e incluso piden ´mano dura´ para su sentencia, prácticas de la vieja usanza. ¿Alguno de ustedes les cree? Porque yo no, ni tantito.

Pero mientras siguen jugando a los policías y ladrones, que un hombre tan cínico y despiadado-del partido que sea- esté tras las rejas es algo que debemos de disfrutar, aunque sea por mera estrategia electoral.

¿De qué se ríe Duarte? Ahora decretemos en nuestros cuadernos con la frase “sí merecemos justicia, sí merecemos justicia, sí merecemos justicia”.




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