La Taquería

Todos quieren con Andrés Manuel

La disputa electoral rumbo a la presidencia de México en el 2018 parece tomar sus mejores panoramas. Por un lado se encuentra un Andrés Manuel López Obrador renovado, mediador y dispuesto a cambiar todo aquello que crítico pero que terminó por sepultar sus aspiraciones en contiendas pasadas. Por el otro lado, su competencia parece aún no definir rumbo.

Las pretensiones del Partido Revolucionario Institucional siguen estando muy lejanas de refrendar a su partido en la silla presidencial, luego de una pésima gestión de Enrique Peña Nieto y una contundente derrota en Estados clave para su militancia. Su rol se muestra secundario y podría funcionar más como una moneda de cambio que como un serio aspirante a competir.

Mientras que el Partido Acción Nacional– quien en teoría es el candidato natural a ocupar la silla presidencial- no ha logrado definir su figura estandarte para las elecciones presidenciales. En una esquina se encuentra Rafael Moreno Valle que representa un desarrollo en infraestructura muy notable para Puebla, acompañado de una incansable promoción en las diversas plataformas que no le ha logrado negar la ley, aun cuando se encuentra claramente en actos anticipados de campaña. Mientras que la lucha de Margarita Zavala y Felipe Calderón por obtener la preferencia al interior de su partido parece compleja y así lo muestra su caída en la preferencia electoral de diversas casas encuestadoras.




Militantes y funcionarios de diversos partidos, empresarios, apáticos del sistema político e incluso algunos ciudadanos están despejando de su mente la etapa del “peligro para México” al grado de expresar abiertamente su afinidad con el proyecto de nación que AMLO propone para México, dirigido- ahora sí- por un grupo de empresarios con gran peso en diversas industrias del país.

¿Cuál es el principal obstáculo de Andrés Manuel para ser presidente de México? La respuesta es muy sencilla: él mismo.

Durante los siguientes 15 meses será objeto de un sinfín de bombardeos publicitarios negativos, de una ola de descalificaciones y de adjetivos que alimenten la posibilidad de que su gobierno sea un martirio casi similar al de Hugo Chávez, Fidel Castro e incluso al de Nicolás Maduro, cuestiones que solemos achacar a candidatos de la izquierda mexicana aun cuando las proporciones y el contexto estén muy alejados de dichas comparaciones.

Hoy todos quieren con Andrés Manuel, es casi el yerno que todos los suegros quieren y su camino a la presidencia parece estar remarcado en líneas blancas en un camino recto. La forma de conducir y enfrentar al Andrés Manuel explosivo y radical- mismo que no creo que haya desaparecido- definirá si se convierte o no en el futuro presidente de México.

Todos quieren con Andrés Manuel, pero ¿Andrés Manuel sabrá lidiar con su ego radical y explosivo? He ahí la clave.




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