La Taquería

La Excusa Perfecta

En los últimos días hemos vivido una serie de acontecimientos que hasta al más apático de los mexicanos lo mueve de su asiento. Somos presa de un reordenamiento político y económico que le pega a la base de la pirámide y que pone en peligro nuestro último sentimiento de bienestar: la dignidad.

Los aumentos a la gasolina han pegado tan duro en el seno de las familias mexicanas, que muchas de ellas salieron a protestar y a tomar las calles del país por lo que consideran uno de los golpes más bajos que la gestión de Enrique Peña Nieto nos ha propinado. De aquel “Saving México” ya mejor ni hablamos.

Una ola de masacres, violencia y sangre ha llegado a sensibilizar hasta al más alejado de los paisanos. Han calado tan hondo que ha tocado el corazón de la población entera, que ya no solo ve masacres y tiroteo a lo lejos, si no que comienzan a formar parte de una sociedad desatendida y poco consciente de lo que estuvo pasando frente a sus narices todo el tiempo.




Y la cereza del pastel, la inevitable llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y con ello una pelea frontal por evitar, a toda costa, la llegada de más mexicanos al vecino país. Lo hace con dolo, queriendo dañar las fibras más sensibles y el orgullo más ferviente de los que amamos ésta tierra en la que nacimos. Nos ha tildado de violadores y asesinos, nos quiere cerrar las puertas con un muro y pretende, incluso, relegarnos en el terreno comercial.

¿Cuál ha sido la respuesta de los mexicanos? La mejor que pudiéramos tener: unidad. Nos sentimos tan hartos y ofendidos, que hemos decidido hacer valer la grandeza de nuestro país, juntos y en el mismo camino.

Tuvieron que intentar pisotearnos para trabajar sin condición de clases, status social ni intereses de por medio. Hoy los mexicanos somos uno, la suma de muchos nos da esperanza de que ésta crisis- como todas- es solo la señal de un renacer para el país y para los que lo habitamos.

Hemos regresado la mirada a lo que tanto olvidamos estos años. Creemos en la capacidad del mexicano, en su comercio, en sus productos, en su trabajo y en su talento. Creemos como nunca antes lo habíamos hecho, tal vez porque jamás habían intentado humillarnos tan fuerte. ¡Despertamos! Y esto es un momento de oro, que tenemos que aprovechar.




Gracias Peña, gracias Trump, gracias a todo aquel que contribuyó con el mal para encontrar lo que tanto necesitábamos: ganas de confiar en lo grandes que somos juntos. Bienvenidos al México del 2017, una versión inédita.

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