La Taquería

Medina y la súper primer OEM en Nuevo León: las consecuencias empresariales.

Para continuar con la costumbre, a la salida de un gobernante se habla sobre los resultados, deudas y cuestiones inconclusas que deja a su sucesor, pero sobre todo a nosotros los ciudadanos. En esta ocasión me referiré únicamente a la armadora automotriz KIA, dentro del vocabulario de la industria se les denomina OEM (por sus siglas en inglés Original Equipment Manufacturer). La inversión anunciada fue de 2 mil 500 millones de dólares en Nuevo León, formulada en conjunto con sus propios proveedores coreanos que se establecieron y establecerán alrededor de la planta KIA en Pesquería, las cuales son llamadas en el ramo industrial como “Tier 1”(proveedor de primer nivel). La negociación tuvo un “estira y afloja”, donde el gobierno neoleonés termino dando la concesión de los terrenos y quién sabe qué más apoyos (facilidades para instalaciones eléctricas y el consumo de electricidad, por mencionar un ejemplo, en este caso no me gustaría ahondar ya que me basaría en “dicen que”… sin embargo como dice el dicho: “si el río suena es porque agua lleva”).

La inversión anunciada fue de 2 mil 500 millones de dólares en Nuevo León, formulada en conjunto con sus propios proveedores coreanos que se establecieron y establecerán alrededor de la planta KIA en Pesquería, las cuales son llamadas en el ramo industrial como “Tier 1”(proveedor de primer nivel).

Ahora bien, se reconoce la importancia de contar con la primer OEM en el estado, contra el reciente boom automotriz en la zona del Bajío; dicha situación fue una de las principales para presionar, y por cualquier medio posible lograr que KIA se estableciera en el norte del país. Como todos recordaremos Nuevo León y principalmente el norte del país, junto con Coahuila, históricamente han sido reconocidos como estados industriales. El interés de situar a la gran corporación coreana fue para mantener el negocio “en casa”.

Como todos recordaremos Nuevo León y principalmente el norte del país, junto con Coahuila, históricamente han sido reconocidos como estados industriales. El interés de situar a la gran corporación coreana fue para mantener el negocio “en casa”.

Y enfatizo “EN CASA” porque las oportunidades de proveeduría para las empresas colocadas como Tier 2 (proveedor de segundo nivel) es muy distante a ser un caso de negocio potencial, aunque para diversas empresas Tier 1 la situación ha sido similar. Desde la comunidad a la que pertenezco dentro del sector automotriz, esta realidad ha sido latente desde que el proyecto de construcción e instalación inició. Por un lado tenemos el choque cultural como una barrera en las negociaciones, aunado a esta característica es la diferencia de idioma; así que si se llegase la ocasión de entablar algún proyecto, contra dicha pared se topan los empresarios. Por otro lado, se encuentra una situación conocida pero no profundizada: KIA llegó a establecerse junto con sus proveedores coreanos que tenían en su casa coreana… entonces ¿cuál negocio? Ustedes lectores podrían pensar que el negocio estaría con estas Tier 1 coreanas; los acercamientos de empresarios precisamente han sido con estas últimas… los resultados exitosos me atrevo a decir que son de un 5%.

A pesar de los cientos o miles de trabajos que ha creado y los próximos que crearán, las empresas están sufriendo con mayor incidencia rotación laboral debido a la deserción de trabajadores para trabajar en la armadora.

Existen otros efectos colaterales como la mano de obra. A pesar de los cientos o miles de trabajos que ha creado y los próximos que crearán, las empresas están sufriendo con mayor incidencia rotación laboral debido a la deserción de trabajadores para trabajar en la armadora. El eterno problema de la industria para tener mano de obra trabajadora, sobre todo a nivel operador e invertir en sus capacitaciones constantemente, se ha agravado desde hace un par de meses. Otro efecto colateral para los empresarios neoleoneses es la afectación en los precios de venta. Los Tier 1 proveedores de KIA ya cuentan con “precios target”, por lo cual no hay manera ni forma de negociarlos; estos precios “castigados” son inalcanzables para los proveedores Tier 2. ¿Acaso Medina pensó en inyectar capital a las industrias proveedoras automotrices del Estado? Para lograr un precio castigado es necesario invertir en maquinaria de mayor tecnología, personal capacitado para manejarla, así como invertir en una certificación ISO:TS (requerida por la industria automotriz). Por supuesto como empresarios se tiene la disposición de tener mejores procesos, sin embargo, la inversión se basaría en una negociación complicada, donde seguramente el retorno de inversión no sería en los próximos dos años y con la incógnita de si los coreanos estarían dispuestos a crear un contrato por dicho tiempo.

El panorama no pinta favorablemente para las relaciones comerciales entre el OEM coreano y las empresas proveedoras neoleonesas (dícese de aquellas ya establecidas, no a las que acaban de llegar con KIA). No estoy en contra de la apertura económica del Estado con empresas trasnacionales, sin embargo se deben tomar en cuenta el negocio que representará. En este caso lo veo como el proyecto del cual se hablará las siguientes décadas… la estrellita que se colgó Medina: PesCorea.

*Esta columna fue escrita puramente desde un punto de vista económico-comercial.

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